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El aumento del uso de rociadores ha sido acompañado por preguntas relacionadas con el impacto que tienen sobre los sistemas de suministro de agua de la comunidad. Dichos sistemas son parte integral de la vida estadounidense, con más de 280 millones de estadounidenses confiando que ellos proveerán de agua a sus hogares. Sin embargo, como cualquier otra parte de la infraestructura de nuestro país, estos sistemas están enfrentando muchos desafíos a medida que envejecen, y al igual que las comunidades donde funcionan, también cambian con el tiempo. Las principales cuestiones que enfrentan las comunidades en la actualidad al administrar sus suministros de agua se reducen a la calidad del agua y a mantener un adecuado suministro de agua. Más específicamente, ¿plantean todos esos rociadores una amenaza a nuestro suministro de agua? Para tener una más acabada comprensión sobre cómo las comunidades están manejando estas cuestiones, y para aprender sobre el tipo de impacto que verdaderamente tienen los rociadores residenciales sobre los suministros de agua locales, la NFPA patrocinó un estudio de investigación concluido recientemente, titulado "Integración de rociadores residenciales con sistemas de suministro de agua". El estudio, llevado a cabo por Newport Partners con sede en Maryland, hacía un sondeo entre personal de oficinas de construcción, del departamento de bomberos, y personal de compañías de suministro de agua en 20 comunidades de los Estados Unidos. Cada comunidad ya cuenta con una ordenanza municipal de rociadores residenciales para todas las viviendas unifamiliares nuevas que tuvo efecto después de 1999, de modo que tienen experiencia reciente, por primera vez, implementando rociadores de incendio residenciales a gran escala. Las preguntas de la encuesta, se basaron en la literatura de revisión del tema, y abarcaban cuestiones tales como si era requisito medir el flujo de agua hacia el sistema de rociadores, la magnitud de cualquier impacto en los costos de medidores más grandes o aranceles de explotación y requisitos de inspección para dispositivos de prevención de contraflujo. Soluciones prácticas La encuesta es especialmente oportuna considerando el apoyo que brinda la NFPA, en un nivel nacional a los rociadores residenciales, y también considerando los argumentos empleados por los opositores de los rociadores. Después de todo, cuando un nuevo sistema principal se introduce en la construcción de viviendas, este puede causar un significativo efecto dominó. Este efecto dominó a menudo se produce por la forma en que se integrar el nuevo sistema de construcción, que tiene un impacto sobre los constructores, los contratistas, oficinas locales de construcción, diseñadores y fabricantes. En el caso de los rociadores de incendio residenciales, un área de gran preocupación ha sido la integración de rociadores con el suministro público de agua. Esta integración genera en los constructores una preocupación, alimentada en parte por historias de terror sobre empresas de servicios públicos de agua que les obligarían a utilizar medidores de agua más grandes, que les lleva a argumentar que podría encarecer el costo de construcción de las viviendas. También preocupa al departamento de bomberos, que necesita saber que los rociadores serán correctamente diseñados para funcionar cuando así se requiera. Y también preocupa a las compañías de suministro de agua locales, que necesitan buscar la forma de que estos sistemas se conecten a su red de suministro de modo de impedir efectos adversos en sus sistemas y operaciones. Basadas en los resultados de la encuesta de investigación, las comunidades estudiadas han desarrollado soluciones prácticas para la integración de los sistemas de rociadores con el sistema de suministro de agua. Mientras que los rociadores siguen aún siendo un nuevo producto desarrollado hace relativamente poco en estas comunidades, los requisitos de integración al suministro de agua han sido implementados, y no hay casos de problemas o cuestiones insuperables. De hecho, ni problemas de diseño ni costos agregados significativos han resultado de las cuestiones relativas a la integración al suministro de agua en la mayoría de las comunidades. Las compañías de suministro de agua, las oficinas de construcción y los departamentos de bomberos, han desarrollado enfoques factibles para instalar rociadores residenciales, creando comunidades más seguras a la vez que mantienen el suministro de agua local. Para cuestiones de diseño tales como la de medir o no el flujo del rociador de incendio, las comunidades han adoptado exitosamente distintos enfoques. Las decisiones en ocasiones se basan en factores técnicos. Por ejemplo, en comunidades donde no se mide el flujo de agua a los rociadores, a menudo planteaban que no querían un medidor de agua para restringir el flujo a los rociadores o complicar el diseño. En otros casos, las decisiones de diseño se basan en mantener la consistencia con las jurisdicciones cercanas, de modo que las comunidades terminan por adoptar las mismas disposiciones. De hecho, las comunidades en el mismo estado generalmente adoptan requisitos bastante uniformes en temas tales como la medición del flujo a los rociadores, lo que hace que la ordenanza sea más predecible para los sectores interesados. Son raros los requisitos más inusuales de diseño, tales como líneas duales para el servicio de agua o medidores de agua duales, y habitualmente son impulsados por temas locales que no aplicarían en la mayoría de las otras áreas. Una vivienda con rociadores pueden en ocasiones tener una conexión o toma de mayor tamaño en la línea de suministro municipal, medidores de agua adicionales o más grandes, o tarifas de servicio mensuales más altas al compararlas con la misma vivienda sin rociadores. Una toma más grande o un medidor de agua adicional puede implicar mayores tarifas para los constructores; en una comunidad un medidor de agua de una pulgada cuesta $3.500 dólares, mientras que uno de cinco octavos de pulgada cuesta $3.000 dólares. Si la utilización de rociadores residenciales en las viviendas gatilla cualquiera de estos cambios, las tarifas resultantes pueden ser atribuidas al sistema de rociadores. A veces denominados "costos ocultos" de los rociadores, tales cuestiones a menudo se relacionan directamente con los requisitos de diseño de los rociadores de la comunidad. En 11 de las 20 comunidades encuestadas, sin embargo, no hubo ningún impacto en los costos inducido por los cambios en los rociadores en relación al tamaño de los medidores de agua, medidores de agua adicionales, o cambios en el tamaño de las tomas. Los rociadores tampoco arrojaron resultados de aumento de tarifas en el servicio mensual de suministro de agua. En algunos casos, un medidor más grande pudo haber sido requerido para dar cabida a los rociadores, pero no costaba más. En otros casos, donde la línea de servicio del sistema de rociadores se separa antes del medidor de la vivienda, no existía necesidad de cambio en el tamaño del medidor doméstico. Otro escenario común, es que el tamaño normal de la toma y del medidor de agua utilizados en la mayoría de las viviendas, incluidas aquellas sin rociadores, frecuentemente se adecuaban para dar cabida a los rociadores, de modo que los rociadores no generaban ningún aumento en el tamaño o en el costo. Para las otras nueve comunidades, donde uno o más de estos factores sí sumaron un costo, y donde el costo también podía calcularse en base a los datos disponibles, el costo agregado promedio de esos factores era de aproximadamente $400 dólares. Este promedio incluye un costo agregado de $1.400 dólares en una comunidad, donde se requería una segunda línea de servicio y una segunda toma de agua para el suministro de los rociadores. El fundamento de este requisito de diseño era la posibilidad de desactivar el suministro de agua doméstico manteniendo a la vez el flujo a los rociadores. Este inusual ejemplo demuestra que los requisitos locales para el diseño pueden de hecho tener un impacto en los costos y deberían ser considerados cuidadosamente por las comunidades que tomen decisiones sobre estas disposiciones. En otros casos, los diseños de los sistemas de rociadores se han adaptado a las tarifas y reglamentaciones ya existentes en el lugar. Por ejemplo, en una comunidad, por el aumento en la tarifa de conexión de agua de un tamaño de medidor doméstico al siguiente, había un salto de miles de dólares. Esta comunidad también requiere que el flujo a los rociadores de incendio sea medido, de modo tal que, el agregado de rociadores podría incrementar el tamaño de los medidores y costar miles de dólares. Para impedir este escenario, los constructores han desarrollado un esquema diferente para la conexión del sistema de rociadores que no aumenta el tamaño del medidor doméstico de agua (ni la tarifa de conexión), sino que en su lugar, utiliza un segundo medidor de agua para monitorear el flujo a los rociadores. El resultado es que el flujo a los rociadores es medido, satisfaciendo el requisito local, mientras que el tamaño del medidor de agua doméstico permanece igual, generando importantes ahorros en los costos. Esta estructura de tarifa no tuvo la intención de penalizar a los rociadores de incendio, dado que es anterior a la ordenanza, pero ha tenido un impacto en el diseño del sistema. Enfoques flexibles El requisito de rociadores en todas las nuevas viviendas también genera una gran cantidad de nuevas cuestiones relativas a su funcionamiento y mantenimiento. Una inquietud tiene que ver con si las compañías de suministro de agua podrían ser responsabilizadas si cortan el servicio de agua en una vivienda por falta de pago —cortando en consecuencia el servicio de rociadores en muchos casos, dependiendo del diseño del sistema— y si ocurriera un incendio en esa vivienda. Mientras este tema ha sido discutido en comunidades con ordenanza de rociadores, por lo general no ha sido una preocupación mayor. Esto se debe principalmente al hecho de que los sistemas de rociadores residenciales son antes que nada, un sistema de salvaguarda de la vida humana, y las viviendas que no cuenten con suministro doméstico de agua son considerabas inhabitables. Una comunidad especialmente preocupada por este tema modificó sus cartas de rescisión del servicio de agua mencionando que el sistema de rociadores de incendio de la vivienda se desactivará una vez que finalice el servicio de agua. Otro tema es la inspección de los dispositivos de contraflujo utilizados en algunos diseños de rociadores. La inspección de los dispositivos de contraflujo se requiere en comunidades donde la ley estatal requiere tales inspecciones, salvo que el diseño del sistema no involucre un dispositivo de prevención de contraflujo, y donde la ordenanza de la comunidad requiera este tipo de dispositivo. Las comunidades utilizan una gama de enfoques para sortear los desafíos que supone la implementación de estas inspecciones regulares, que incluyen penalidades por incumplimiento, incentivos de valuación impositiva por cumplimiento, y la movilización hacia diseños de sistemas que eviten la necesidad de dispositivos de prevención de contraflujo en conjunto. Como ejemplo de este último enfoque, una comunidad evaluada en el estudio ahora requiere una configuración de sistema combinado para evitar la necesidad de tales dispositivos. En un sistema combinado, la tubería del suministro de agua se comparte entre el suministro doméstico y el sistema de rociadores de incendio, de modo tal que desaparece el tema del contraflujo desde las líneas del rociador hacia las líneas domésticas y los dispositivos de prevención de contraflujo son innecesarios. Dado que comunidades y estados adicionales adoptan ordenanzas sobre rociadores residenciales basados en códigos modelo de edificación, será necesario que desarrollen sus propios enfoques para integrar a los rociadores al suministro de agua local. Los resultados del estudio de "Integración de rociadores residenciales a los sistemas de suministro de agua", indican que la gama de enfoques razonables puede funcionar, y que los estados y comunidades pueden ejercer una cantidad razonable de flexibilidad en el manejo de cuestiones de interés particular. Los enfoques que satisfacen las necesidades de constructores, compañías de suministro de agua y del departamento de bomberos se hallan ciertamente dentro de nuestro alcance, y se anima a las comunidades a obtener de esta investigación una mejor comprensión de los temas clave y a formar sus propias estrategias particulares. James Lyons, Ingeniero Profesional, es ingeniero senior en investigaciones de sistemas de construcción en Newport Partners, LLC, en Davidsonville, Maryland. |
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