En ese momento, la cartera de investigación de la Fundación incluía actividades relacionadas con los peligros de los contenedores a granel intermedios (IBC, por sus siglas en inglés) de compuestos, el uso de agua de rociadores contra incendios residenciales, los peligros de las baterías de iones de litio, los incendios domésticos en la cocina, el funcionamiento de los ventiladores de alto volumen/baja velocidad y los rociadores, el riesgo de incendios forestales, y un puñado de otros temas diversos y oportunos. La diversidad de la cartera de investigación y la certeza de que podía desempeñar una función en la mejora de la seguridad en todo el mundo me atrajeron. Una década después, soy la directora ejecutiva de la fundación, responsable de liderar iniciativas de investigación sobre protección contra incendios, respuesta ante emergencias y prácticamente todo lo que desafía la seguridad en el entorno construido. Presentamos resultados de investigación en colaboración con patrocinadores y contratistas de proyectos y miembros del panel asesor. La variedad del trabajo que hacemos, junto con el impacto potencial de salvar vidas que tienen esos esfuerzos, continúan haciendo que mi experiencia en la Fundación sea tan emocionante como lo fue cuando crucé por primera vez las puertas de la NFPA.

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Este año marca el cuadragésimo aniversario de la fundación de investigación, un hito que reconoce nuestra historia de contribuciones importantes a la investigación de seguridad contra incendios y nos posiciona los avances que vendrán. En 1982, la NFPA estableció la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios para abordar una creciente necesidad de investigación a fin de divulgar mejor el conjunto de códigos y normas de la NFPA. Su primer proyecto dio como resultado un informe, "Prueba de campo de un sistema de rociadores modernizado (Field Test of a Retrofit Sprinkler System)", que se publicó en 1983 en respuesta a varios incendios que dejaron varios muertos en hoteles a principios de la década de 1980. Dos de esos incendios ocurrieron con dos semanas de diferencia a fines de 1980: el incendio del MGM Grand Hotel & Casino en Las Vegas, que mató a 78 huéspedes y siete empleados, y el incendio que arrasó el Stouffer’s Inn en Harrison, Nueva York, que dejó un saldo de 26 personas fallecidas. La investigación detallada en nuestro informe ayudó a lograr una amplia aceptación de las tuberías de plástico para la modernización de rociadores contra incendios en hoteles. Ese primer informe está incluido en una biblioteca integral de informes de investigación de la Fundación, que, hasta el momento, incluye más de 370 informes y está disponible para el público en nfpa.org/foundation.

Desde entonces, la Fundación ha facilitado importantes proyectos de investigación en una amplia variedad de temas para abordar los desafíos de protección contra incendios y seguridad eléctrica. Gran parte de la investigación de la Fundación ha llevado a cambios en los códigos y normas de la NFPA y otros documentos, incluidas las normas de listado de productos, las normas para pruebas de incendios y los códigos de construcción. Tendremos que recurrir a esa misma creatividad y rigor para abordar una serie de problemas de seguridad apremiantes que enfrentamos ahora y enfrentaremos en el futuro. Por ejemplo, la seguridad de los vehículos eléctricos (VE) es una preocupación crítica del servicio contra incendios y otros defensores de la seguridad; el gobierno de Biden ha dicho que quiere que la mitad de todos los vehículos vendidos en los Estados Unidos sean híbridos o eléctricos enchufables para 2030, un plan ambicioso que plantea cuestiones relacionadas con la lucha contra incendios de vehículos eléctricos y la gestión de consideraciones de seguridad para una red nacional de estaciones de carga eléctrica. De manera similar, el uso cada vez mayor de sistemas de almacenamiento de energía, tecnología que almacena electricidad para usar en diversas aplicaciones, desde casas unifamiliares hasta instalaciones industriales y ciudades enteras, conlleva una variedad de preguntas de seguridad. Lo mismo ocurre con los edificios ecológicos, los rascacielos ultraaltos de nueva generación y las ciudades de los países en desarrollo de todo el mundo que están preparadas para los auges demográficos y las expansiones sin precedentes del entorno construido. A medida que nuestras comunidades se vuelven más densas, la seguridad de las multitudes se convierte en una preocupación más importante. Lo mismo ocurre con la creación de edificios más seguros y resistentes en regiones propensas a incendios forestales en todo el mundo. Mientras tanto, el cambio climático nos obliga a enfrentar desafíos difíciles relacionados con la planificación, la construcción y la sostenibilidad, cuestiones que la comunidad investigadora puede ayudar a esclarecer en asociación con la industria, la academia y los gobiernos.

Es fácil imaginar a la Fundación en el centro de estos esfuerzos durante los próximos 40 años y mucho después. Para mí y mis colegas, y para cualquier otra persona que contribuya al esfuerzo por comprender y abordar mejor estos problemas, el desafío no es encontrar temas dignos de investigación, sino determinar cómo asignar nuestros recursos para que nuestro trabajo tenga el mayor beneficio global para el mayor número de personas.

Colaboración y asociaciones

Hace cuarenta años, la NFPA creó la Fundación con la misión de mejorar la eficacia y la eficiencia de los sistemas de protección contra incendios y los mensajes de seguridad en beneficio del público y los trabajadores. Hoy en día, la Fundación continúa guiándose por estos principios rectores, pero con una cartera de investigación más amplia destinada a abordar los peligros emergentes, la tecnología y una variedad de necesidades globales. La Fundación opera como una organización independiente, con su propio consejo de administración y un equipo de cinco personas que administra de 40 a 50 actividades en forma simultánea. La Fundación es un facilitador de investigación, lo que significa que identificamos las necesidades de investigación, obtenemos los recursos necesarios para el proyecto, encontramos un socio de investigación para hacer el trabajo (ya que no tenemos el laboratorio o el personal para realizar la investigación por nuestra cuenta), administramos el proyecto y el panel asesor del proyecto, y luego publicamos y comunicamos los resultados finales. (Para obtener más información sobre cómo se eligen los proyectos específicos, consulte "Hacerlo realidad" en esta página). Llevamos a cabo nuestros proyectos con socios de investigación de todo el mundo, incluidas universidades, empresas de consultoría de ingeniería, laboratorios de incendios y expertos en la materia.

En 2008, la NFPA estableció una dotación de USD 6 millones para la Fundación, que ofrece una forma estable de financiar una parte de los gastos operativos y garantiza que la entidad pueda continuar realizando investigaciones independientes y creíbles. El resto de los gastos operativos de la Fundación se cubren en forma de tarifas de gestión de proyectos financiados por consorcios de la industria, tarifas de mano de obra directa para proyectos financiados por subvenciones, tarifas para simposios realizados por la Fundación, patrocinio de seminarios web y proyectos ocasionales que el personal de la Fundación lleva a cabo en forma directa. La propia NFPA también es patrocinadora de la iniciativa del Fondo para Investigación, así como de otros proyectos de investigación que son de interés para la asociación.

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INVESTIGACIÓN PASADA El primer proyecto emprendido por la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios se llevó a cabo en respuesta a una serie de incendios mortales en hoteles a principios de la década de 1980, incluido el incendio del MGM Grand Hotel & Casino en Las Vegas que mató a 85 personas en 1980. Los hallazgos del informe del proyecto, que se publicó en 1983, ayudaron a lograr una amplia aceptación de las tuberías de plástico para la modernización de rociadores contra incendios en hoteles. GETTY IMAGES

 

Llegué a la Fundación como gerente de proyectos, tres años después de la entrega de los USD 6 millones. Mi camino hacia el mundo de la investigación no había sido demasiado directo. Comenzó cuando era estudiante de grado en el Worcester Polytechnic Institute (WPI), en la carrera ingeniería civil. En el WPI me topé con la ingeniería de protección contra incendios, un campo completamente nuevo para mí, y cuanto más aprendía sobre él y las fascinantes oportunidades profesionales que ofrecía, más me entusiasmaba. Ingresé al programa de cinco años de licenciatura/maestría en ingeniería de protección contra incendios del WPI y, después de graduarme, pasé varios años trabajando en el área de consultoría en Arup. Trabajé en una cartera diversa de proyectos que incluyen análisis de seguridad humana del código de construcción, diseño de sistemas de protección contra incendios y modelado de incendios y salidas de emergencias en edificios y estaciones de metro. Luego vi una publicación para un puesto de gerente de proyecto en la fundación de investigación, a la que me uní en 2011. Cuando Casey Grant se retiró como directora ejecutiva de la Fundación a fines de 2019, ya tenía ocho años de experiencia en la administración de programas e iniciativas de investigación en la entidad. Me eligieron como la sucesora de Casey.

Un tema común de la investigación que realiza la Fundación es la importancia de sus asociaciones. Una asociación clave en los últimos años es el Grupo de Investigación de Seguros Patrimoniales (Property Insurance Research Group, PIRG) de la Fundación. Este grupo de aseguradoras patrimoniales ha colaborado para completar más de 30 proyectos, desde pequeñas revisiones de literatura hasta grandes programas de pruebas de incendios, destinados a divulgar actualizaciones de códigos y normas, así como las mejores prácticas para la seguridad contra incendios en grandes edificios comerciales, como depósitos y plantas de fabricación. Este grupo comenzó con un proyecto de investigación en 2009 sobre ventiladores de alto volumen/baja velocidad, que se usaban cada vez más en las plantas de almacenamiento y fabricación. Había preocupaciones sobre su impacto en el rendimiento de los rociadores automáticos, por lo que el proyecto, así como PIRG, se crearon para desarrollar una guía sobre el tema. Los resultados de este programa de pruebas dieron como resultado requisitos y orientación en la NFPA 13, Norma para la Instalación de Sistemas de Rociadores. Desde entonces, el grupo ha participado en proyectos sobre derivados de madera, cielorrasos con pendientes en plantas de almacenamiento, obstrucciones y rociadores de respuesta rápida de supresión temprana, peligros de IBC y baterías de iones de litio, entre muchos otros temas. Gran parte de esta investigación se ha utilizado para desarrollar requisitos en los códigos y normas de la NFPA, así como las mejores prácticas para reducir el riesgo.

La Fundación también colabora con la NFPA en actividades de investigación, algunas de las cuales se utilizan para ayudar a desarrollar programas de capacitación sobre temas emergentes para los socorristas, incluidos vehículos eléctricos (EV), sistemas de almacenamiento de energía y refrigerantes inflamables. Los socorristas están acostumbrados a los incendios de vehículos convencionales, pero en 2013 surgieron varias preguntas sobre cómo responder a los incendios que involucran vehículos eléctricos. En particular, los socorristas buscaban orientación para el manejo seguro de las baterías de vehículos eléctricos durante incendios y otras emergencias. Se formó una colaboración entre la NFPA, la Fundación, la Alianza de Fabricantes de Automóviles (Alliance for Automobile Manufacturers), el Departamento de Energía y el Departamento de Transporte para realizar investigaciones para desarrollar las mejores prácticas para la respuesta de emergencia a incidentes relacionados con los peligros de las baterías de vehículos eléctricos. La información recopilada a través de pruebas a gran escala se utilizó para divulgar la capacitación sobre seguridad de vehículos de combustible alternativo de la NFPA para socorristas, que ha alcanzado a más de 250 000 socorristas de primera y segunda línea en todo el mundo.

Colaboraciones similares han dado como resultado avances en la seguridad contra incendios en el hogar, un área crítica para reducir las muertes y lesiones por incendios en todo el país. Un informe reciente de la NFPA, "Alarmas de humo en incendios domésticos de EE. UU. (Smoke Alarms in the US Home Fires) de cada cinco muertes por incendios domésticos fueron causadas por incendios en propiedades sin alarmas de humo. Además, los datos muestran que la tasa de mortalidad por cada 1000 incendios en estructuras de viviendas es un 55% más baja en viviendas con alarmas de humo que funcionan, que en viviendas sin alarmas o con alarmas que no funcionan. Resulta claro que la presencia de detectores de humo en funcionamiento es una pieza fundamental de la ecuación de seguridad.

 

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También lo es la efectividad de esas alarmas. Un factor importante en el riesgo de incendio residencial es el contenido de las casas modernas, en especial, los muebles. Los muebles residenciales han cambiado significativamente con el tiempo, y las espumas y otros materiales sintéticos utilizados en los muebles de nueva generación representan un peligro mucho mayor que los muebles de hace 40 años. Un incendio en el interior de una casa que antes tardaba más de 20 minutos en llegar a la combustión súbita generalizada ahora puede alcanzar las mismas condiciones en menos de cuatro minutos. Con tiempos de escape tan limitados, el rendimiento de las alarmas de humo es vital.

En 2004, en virtud de esta urgencia, el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (National Institute of Standards and Technology, NIST) realizó un estudio, "Rendimiento de alarmas de humo para el hogar: análisis de la respuesta de varias tecnologías disponibles en escenarios de incendios residenciales (Performance of Home Smoke Alarms: Analysis of the Response of Several Available Technologies in Residential Fire Settings)". El proyecto demostró que, si bien las alarmas de humo funcionaban, había menos tiempo de salida seguro disponible en comparación con un estudio de la década de 1970 realizado con muebles de estilo antiguo. El estudio del NIST también concluyó que el desempeño de las alarmas de humo podría evaluarse de manera más efectiva si hubiera mejores datos sobre la combustibilidad y las características del humo. La Fundación emprendió un proyecto de caracterización de alarmas de humo para recopilar datos sobre los productos actuales utilizados en entornos residenciales, que luego puso a disposición del público. Ese trabajo condujo a nuevas pruebas de listado en las normas UL 217, Normas sobre detectores de humo y UL 268, Norma sobre sistemas de detección de humo.

En 2007, se llevó a cabo un proyecto en colaboración con Underwriters Laboratories (UL) y partes interesadas de la industria para investigar una variedad de productos y compuestos químicos que se encuentran comúnmente en los entornos residenciales de hoy. El objetivo era caracterizar de manera más completa los productos de combustión con y sin llama para divulgar las necesidades de la tecnología de detección de humo para los contenidos de las residencias modernas. Los resultados de este proyecto y la investigación posterior llevaron a los requisitos actuales de las normas UL 217 y UL 268.

Trabajo futuro: Energía, urbanización, clima

También es necesario realizar investigación relacionada con la seguridad eléctrica y contra incendios. Con nuestra pequeña dotación de personal en la Fundación, no es posible abordarlos todos, pero tratamos de identificar aquellos temas prioritarios para nuestros grupos de interés, al trabajar con ellos para priorizar la investigación que mejor se alinea con la misión de la Fundación. También evaluamos posibles temas de investigación desde el punto de vista de la magnitud del problema de seguridad, su nivel de interés para la industria y la urgencia del problema. Los temas que no necesariamente se eligen la primera vez pueden reconsiderarse más tarde o comunicarse a otras entidades de investigación que podrían abordarlos mejor.

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Varios esfuerzos recientes de la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios se han centrado en cuestiones de seguridad relacionadas con el campo de almacenamiento de energía en rápida expansión, desde vehículos eléctricos hasta una instalación de sistema de almacenamiento de energía a escala de servicios públicos en California. 
 

Durante las próximas cuatro décadas, creo que la Fundación continuará realizando el mismo tipo de investigación de alta calidad que ha realizado durante los últimos 40 años. Continuaremos abordando los problemas emergentes y los desafíos de seguridad humana para reducir el riesgo. La Fundación deberá evolucionar para continuar produciendo investigaciones impactantes y relevantes en un mundo en constante cambio. Buscaremos trabajar con nuevos socios a nivel mundial y de otras industrias, como patrocinadores, investigadores y expertos en la materia. Esto conducirá a un trabajo que tendrá un mayor impacto global y aumentará el reconocimiento de la protección contra incendios entre otras industrias.

Con esos objetivos en mente, los peligros relacionados con las nuevas formas de energía y las tecnologías de eficiencia energética seguirán constituyendo una parte importante de la cartera de la Fundación. Todavía hay muchas preguntas sin respuesta sobre la protección de los sistemas de almacenamientode energía, la respuesta a los incendios de vehículos eléctricos, los peligros de la energía inutilizada, la protección de los conjuntos fotovoltaicos, la mitigación de los peligros de las tecnologías ecológicas, como el aislamiento combustible en los edificios, y la seguridad de las baterías de iones de litio en bienes de consumo. La Fundación continúa realizando investigaciones diseñadas para divulgar la orientación sobre estos temas, así como muchos otros. El panorama en constante cambio de las tecnologías energéticas en evolución mantendrá a la Fundación y otras entidades de investigación ocupadas en el futuro.

Otro tema actual de gran interés para el servicio contra incendios es el uso de espumas extintoras sin flúor. El servicio contra incendios ha utilizado la espuma formadora de película acuosa (AFFF, por sus siglas en inglés) durante décadas para aplicaciones, tales como incendios de charcos de líquidos inflamables y otros incendios difíciles de combatir. Sin embargo, se ha demostrado que la AFFF tiene impactos negativos en el medio ambiente, así como en la salud a largo plazo de los bomberos y, como resultado, se está eliminando y reemplazando con alternativas. La Fundación ha emprendido esfuerzos de investigación destinados a desarrollar las mejores prácticas para las operaciones y el manejo de la espuma contra incendios de nueva generación, un trabajo que proporciona un aporte importante a un esfuerzo más amplio por mejorar la salud y la seguridad a largo plazo de los socorristas.

El futuro promete una variedad de desafíos técnicos complejos que debemos abordar, muchos de ellos impulsados por cambios sociales y demográficos a escala global. Un artículo reciente del NFPA Journal en Español, "Ultra Urbano", destacó la necesidad de considerar el movimiento de grandes poblaciones a ciudades en países de bajos y medianos ingresos en las próximas décadas. Según cifras de las Naciones Unidas, el 55% de la población mundial vivía en áreas urbanas en 2018, una cifra que se prevé que crezca al 68% para 2050. Esto equivale a 2500 millones de personas que se agregarán a las ciudades del mundo. Se estima que el 90% de ese crecimiento ocurrirá en áreas urbanas de África y Asia. Lo que todo esto significa es que, entre otras cosas, será necesario emprender una gran cantidad de nuevas construcciones para que estas poblaciones vivan y trabajen, y deberán realizarse de manera segura y eficiente, procesos que pueden ser informados por contribuciones de la comunidad científica mundial.

Ahora es el momento de que la comunidad global trabaje unida para que la seguridad sea reconocida como una necesidad vital para este nuevo entorno construido. Ese esfuerzo enfrenta una serie de desafíos importantes, incluida la pobreza. Los recursos en muchas naciones en desarrollo pueden ser desesperadamente escasos, y cuando las necesidades básicas, como vivienda y alimentos, son difíciles de satisfacer para grandes segmentos de la población, las preocupaciones como la seguridad contra incendios en los edificios simplemente no están en el radar. Es esa condición la que da como resultado que las poblaciones empobrecidas soporten la mayor parte de la carga mundial de incendios; según el Banco Mundial, cada año se producen en todo el mundo unas 180 000 muertes por incendios, y el 95% de esas muertes se producen en países de ingresos bajos y medianos. Por eso, una parte importante de mi trabajo en el futuro será ayudar a la fundación a trazar una forma más efectiva de escalar su cartera de investigación existente, junto con nuevos esfuerzos de investigación para abordar estos problemas específicos en los países en desarrollo y llevarlos a cabo de manera sostenible. Puede que no sea realista esperar que muchas de estas naciones utilicen las últimas tecnologías o prácticas de seguridad, pero todavía quedan muchas oportunidades para reducir el riesgo de incendios que enfrentan estas poblaciones vulnerables.

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INVESTIGACIÓN FUTURA. La intensa urbanización prevista para este siglo, especialmente en las naciones de niveles bajos y medianos de ingresos, como lo demuestra Lagos, Nigeria (arriba), una de las ciudades de más rápido crecimiento del mundo, creará necesidades de investigación urgentes. "Ahora es el momento de que la comunidad científica global trabaje unida para que la seguridad sea reconocida como una necesidad vital para este nuevo entorno construido", escribe la autora  
 

El impacto del cambio climático se extiende a muchos de estos temas, un desafío multifacético que, en forma directa o indirecta, requerirá importantes recursos de investigación en el futuro. En el entorno construido, por ejemplo, los esfuerzos para crear estructuras que consideramos "sostenibles" han resultado en la aparición de importantes peligros de seguridad. Por ejemplo, el uso de estructuras de paredes exteriores aisladas, que se colocan en edificios de todo el mundo para ayudar a mejorar la eficiencia energética. La aplicación incorrecta de estas estructuras, con sus capas altamente combustibles de aislamiento de espuma, ha provocado muchos incendios grandes en todo el mundo, en particular, el incendio de la Torre Grenfell en Londres, en 2017. El incendio comenzó dentro del edificio de departamentos de 24 pisos, se trasladó hacia afuera de la estructura, luego trepó hacia arriba y alrededor de toda la torre, alimentado por el recubrimiento combustible y el aislamiento de las estructuras de las paredes exteriores. El fuego mató a 72 personas e hirió a decenas. Como Grenfell ilustró gráficamente, la seguridad contra incendios debe ser un componente importante de un enfoque holístico en el diseño de edificios. Un informe de la Fundación de 2020, "Desafíos de seguridad contra incendios de los edificios ecológicos y sus características (Fire Safety Challenges of Green Buildings and Attributes)", reveló que si bien ha habido avances en la seguridad contra incendios en las características sostenibles de los edificios, queda mucho trabajo por hacer, incluida la mejora de las herramientas de evaluación y una transición más agresiva a enfoques holísticos para la reglamentación y el diseño de dichos edificios. También queda mucho por delante para desarrollar métodos de prueba más sólidos para considerar el enfoque general del sistema.

El cambio climático también es un factor esencial en el aumento de la prevalencia de incendios forestales en todo el mundo, específicamente el impacto de los incendios en la interfaz urbano-forestal, o IUF. El evento "Preparación para desastres: taller para mejorar la resiliencia de la IUF (Preparing for Disaster: Workshop on Advancing WUI Resilience)", que realizó la Fundación a principios de 2020, describió varias necesidades de investigación para abordar los desafíos asociados con los incendios de la IUF. Estos incluyeron: priorizar la evacuación y la notificación en las actividades de investigación, estandarizar la cuantificación y la visualización del riesgo, mejorar los métodos de prueba para los materiales de construcción y los ensamblajes, modelar los incendios desde el terreno forestal hasta los edificios, comprender el impacto del humo de los incendios forestales en la salud pública, mejorar los esfuerzos de recopilación de datos y mejorar la infraestructura de investigación sobre la IUF en los EE. UU. Como sugiere esa lista, este es un trabajo pesado que requerirá la colaboración de muchos grupos diferentes, incluida la Fundación, que deberán trabajar en conjunto para satisfacer estas necesidades.

Como siempre lo hemos hecho, la Fundación aprovechará sus asociaciones para ayudar a responder muchas de estas preguntas en los próximos años. Nuestros socios son nuestra mayor fortaleza y no habríamos tenido el impacto que hemos tenido durante las últimas cuatro décadas sin ellos. A medida que esas asociaciones evolucionen y desarrollemos nuevas colaboraciones con socios de todo el mundo, el objetivo de la Fundación continuará siendo el mismo que el primer día: realizar investigaciones que ayuden a reducir el riesgo para la mayor cantidad de personas como sea posible.

AMANDA KIMBALL es directora ejecutiva de la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios

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