La Guardia Costera, responsable de la seguridad de los buques comerciales, lleva a cabo inspecciones de varias clases de buques marítimos para garantizar el cumplimiento de la normativa federal elaborada y aplicada por la agencia. Antes de cada inspección, se requería que un profesional certificado por NFPA, conocido como químico marino, ingresara y evaluara visualmente los espacios de carga, las salas de máquinas y los espacios vacíos en los que se planificaba la entrada y las reparaciones con trabajos en caliente, tales como soldadura, para garantizar que los espacios confinados fueran seguros para el ingreso y que se abordaran los riesgos de los trabajos en caliente. Los químicos marinos aplicaban NFPA 306 para ayudarles a documentar cualquier problema y para completar un permiso que posibilitara la entrada y los trabajos en caliente.

En 1986, llegué a NFPA para supervisar el programa de certificación de químicos marinos y para actuar como enlace del personal con el Comité de Riesgos por Gas, que era responsable de NFPA 306. Recibí un curso intensivo sobre la importancia global del programa, ya que había químicos marinos certificados por NFPA que prestaban servicio a la industria marítima en puertos de todo el mundo. Los químicos marinos prestaban servicio en los puertos canadienses, y actualmente Transport Canada gestiona un programa, similar al de NFPA, para sus químicos marinos que también aplican NFPA 306. Visité astilleros en Brasil y me enteré de que NFPA 306 estaba incluida en los requisitos de seguridad de los astilleros de ese país, y acompañé al químico portuario en Singapur durante las inspecciones de los astilleros. El Reino Unido exigía que un analista competente inspeccionara y certificara los buques para la entrada y los trabajos en caliente, y tanto Portugal como Italia contaban con químicos marinos.

Como resultado de la naturaleza global de la comunidad marítima, NFPA y la Asociación de Químicos Marinos (Marine Chemist Association) han compartido las mejores prácticas representadas por el programa de NFPA siempre que han surgido esas oportunidades. La Comisión del Canal de Panamá (Panama Canal Commission o PCC) solicitó asistencia a NFPA en 1998, mientras se preparaba para la transferencia del canal a Panamá en el año 2000. La PCC propuso un modelo para su programa de seguridad en los astilleros (hay un astillero en el canal, cerca de la ciudad de Panamá) basado en NFPA 306 y en los químicos marinos. Los profesionales de la seguridad empleados por PCC aplicaron y se capacitaron para obtener la certificación como químicos marinos de NFPA con la asistencia de la Asociación de Químicos Marinos a principios de la década de 2000.

En 2022, NFPA 306 cumplirá su 100° aniversario. La norma, junto con el rol del químico marino, nunca han sido más importantes. Los sucesos ocurridos en todo el mundo lo siguen corroborando. En agosto de 2020, una serie de explosiones e incendios en el puerto de Beirut—resultado de un trabajo en caliente no regulado que inició un fuego que encendió materiales peligrosos incorrectamente manipulados— causó más de 200 muertos y 6,000 heridos y provocó daños materiales por una suma estimada de US$15 mil millones. En febrero, un incendio y posterior explosión destruyeron un astillero en la isla indonesia de Borneo, provocando la muerte de tres trabajadores. La causa no ha sido confirmada.

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La norma y el programa de químicos marinos que la acompaña surgieron de una necesidad identificada por grupos de interés que buscaban un conjunto coherente de prácticas para abordar y manejar los peligros, y garantizar la seguridad cuando son ejecutadas por un profesional cualificado. La edición actual de la norma, así como las calificaciones y práctica de los químicos marinos, reflejan una serie de cambios en la industria a lo largo de los años, y el programa sigue demostrando una asociación única entre el gobierno y la industria que protege a los trabajadores y el lugar de trabajo. Desde finales de la década de los ochenta, NFPA ha impartido capacitación a todos los sectores de la industria—buques cisterna, barcazas y remolques, alta mar, astilleros, Marina y Guardia Costera—informándoles del rol de las reglamentaciones, las normas y los químicos marinos en la promoción de los comportamientos seguros y en la inversión en una cultura de la seguridad. Una sólida práctica de gestión de la seguridad para la entrada en espacios confinados y el trabajo en caliente se beneficia de un programa y una norma que abarcan el reconocimiento, la evaluación y el control de los peligros, y ese ha sido el rol del químico marino y de NFPA 306 durante un siglo y seguimos sumando.

Las semillas de NFPA 306

A principios de la década de 1920, cuando la nación reanudaba su actividad tras el final de la Primera Guerra Mundial, la industria marítima se enfrentó a preocupantes pérdidas. Los buques de carga, convertidos para transportar tropas y suministros en apoyo del esfuerzo bélico, volvieron a los astilleros para su reconversión a sus usos previstos como transportistas de líquidos a granel y cargas secas. Las reparaciones implicaban a menudo grandes trabajos en caliente —soldadura, corte y quema—y eran frecuentes los incendios y las explosiones debido a los inadecuados o incompletos preparativos necesarios para proteger contra los peligros que representaban los combustibles líquidos (combustibles pesados y diésel para motores marinos) y el intenso trabajo en caliente. Para el año 1922, la comunidad marítima, incluidos propietarios de buques, astilleros, aseguradoras marítimas, peritos marítimos y la industria petrolera, habían reconocido que era necesario hacer algo para proteger sus activos.

NFPA acababa de cumplir 25 años de existencia, pero ya era conocida por su capacidad para ofrecer un ámbito a las partes interesadas que necesitaban una norma de práctica. Es por ello que representantes de la industria marítima, incluidos los miembros de la sociedad de clasificación de buques American Bureau of Shipping o ABS, se acercaron a NFPA en 1922 solicitando su asistencia para el desarrollo de una nueva norma de seguridad. NFPA aceptó el reto.

Esas consultas dieron lugar a un par de resultados: una nueva norma para regular de manera segura las reparaciones mediante trabajos en caliente en buques marítimos, en particular donde se trata de tanques y tuberías de carga o de combustible, y la designación de un nuevo especialista cuya capacitación y experiencia les permitió aplicar la norma de manera sistemática y eficaz en los astilleros. La nueva norma fue elaborada, con la colaboración del sector, por el Comité de Riesgos de Incendios Marítimos de NFPA, en cooperación con el Comité de Líquidos Inflamables de NFPA. Originalmente titulada "Liberación de Tanques de Petróleo, Carboneras y Compartimentos de Concentraciones Peligrosas de Gases Inflamables, Explosivos o Tóxicos Antes de la Entrada para Cualquier Propósito o para Hacer Reparaciones en un Buque de Combustión de Petróleo o de Tanques de Petróleo", la norma fue incluida como Apéndice A en las "Reglamentaciones sobre riesgos de incendios marítimos". Se hicieron actualizaciones durante las dos décadas siguientes, y en 1947 se preparó una norma completamente revisada que fue publicada como NFPA 306 por NFPA y un comité conjunto de la ABS.

Un extracto de la primera norma ilustra la gama de prácticas que cubría "Los tanques deben ser limpiados y vaporizados, posteriormente ventilados, y a continuación inspeccionados y probados por el químico competente certificado, cuya capacidad y fiabilidad debe estar acreditada por la ABS. Donde los espacios de trabajo también incluyan espacios adyacentes, no debe permitirse ningún trabajo de reparación hasta que esos espacios también hayan sido tratados mediante limpieza, vaporización y ventilación para cumplir con la condición de libre de gas. Si el aceite o los sedimentos no han sido eliminados por completo, el químico certificado debe avisar al responsable de la reparación en el momento de la entrega del certificado de ausencia de gases acerca de cualquier otra tarea de limpieza y comprobación que sea requerida durante la ejecución del trabajo real. Se requiere el uso de velas de viento o ventilación forzada o inducida mientras los trabajos estén en curso con el fin de garantizar que las condiciones no se modifiquen. Cabe mencionar que la persona que ingresa está atada a una cuerda manejada por dos hombres fornidos. Si se requiere la entrada antes de completar el proceso de liberación de gases, se exige que quienes ingresan usen máscaras antigás".

Gran parte de las prácticas seguras de entrada y reparación con trabajos en caliente que se incluyen actualmente en NFPA 306 puede remontarse al Apéndice A, con los pasos iniciales centrados en la identificación de los riesgos. Esto incluye los riesgos atmosféricos asociados a la entrada en tanques, calas y espacios vacíos, así como los riesgos de incendio y explosión relacionados con los líquidos inflamables presentes en las cargas o en los combustibles y sus residuos. A esto le sigue la evaluación de los riesgos, mediante la cual se monitorean cualitativa y cuantitativamente los riesgos atmosféricos y de ignición conocidos para determinar su presencia y gravedad. Una vez identificados y evaluados los riesgos, se aplican medidas de control: eliminación de los combustibles mediante limpieza, vaporización y ventilación; repetición periódica de las pruebas de la atmósfera durante el trabajo; ventilación del espacio durante el trabajo; y documentación de las condiciones de seguridad en un permiso, también denominado certificado de ausencia de gases. La edición vigente de NFPA 306 también describe el tipo o clase de buques que deben ser inspeccionadas por un químico marino antes de la entrada o reparación con trabajos en caliente y describe los métodos mediante los cuales un buque queda "liberado de gases". A semejanza del Apéndice A, el propietario o responsable de las reparaciones de un buque puede limpiar los tanques o hacerlos inertes, y luego presentar el buque para su inspección, prueba y aprobación por parte del químico marino mediante la emisión de un permiso.

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Una vista aérea del puerto de Beirut, Líbano, días después de que una explosión catastrófica causara daños por una suma estimada de US$15 mil millones en la ciudad. La explosión se atribuyó a un almacenamiento inadecuado de nitrato de amonio—el tipo de riesgo para el que los químicos marinos están capacitados para identificar y minimizar.

Con el transcurso de los años, a medida que la naturaleza de los riesgos aumentaba en complejidad, se estableció una comprensión más completa de los peligros tóxicos asociados a las cargas químicas y petrolíferas y a los combustibles. Esto hizo necesario que los espacios fueran sometidos a pruebas de contenido de oxígeno, inflamabilidad y toxicidad. La norma también evolucionó con la definición de criterios cuantitativos específicos para la entrada y el trabajo en caliente e integró esos niveles en las designaciones de seguridad estándar. Actualmente, esas designaciones están reconocidas en toda la industria y en la estructura regulatoria federal supervisada por la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (Occupational Safety and Health Administration u OSHA) y la Guardia Costera de Estados Unidos. Ambas agencias mantienen normativas de seguridad que requieren que un químico marino certifique que existen condiciones de seguridad antes de que el trabajo pueda ser llevado a cabo. Este tipo de relaciones, a la par de la necesidad de una norma que sea adoptada, aplicada y mantenida junto a una industria en evolución, garantizan que la industria marítima se beneficie de los postulados del Ecosistema de Protección contra Incendios y Seguridad Humana de NFPA .

El auge de los químicos marinos

En 1922, fue necesaria una gran previsión para darse cuenta de la naturaleza de los riesgos que se presentaban durante la construcción y reparación de un buque, y para crear el rol de un especialista que pudiera llevar a cabo las minuciosas acciones esenciales para la protección, no solamente de los trabajadores, sino también de los buques y los astilleros. Ese primer año, ABS certificó a 25 químicos marinos para que dirigieran y aplicaran los requisitos de una nueva norma de práctica.

Los químicos marinos originales, por lo general, trabajaban como químicos de laboratorio en refinerías de petróleo, lo que significaba que normalmente poseían un profundo conocimiento de las propiedades y características de los combustibles y las cargas. ABS actuaba como organismo certificador de los químicos marinos hasta 1963, cuando NFPA asumió esas funciones. Bajo NFPA, se aplicó un mayor rigor a las calificaciones del programa de certificación, lo que incluyó la creación de una junta de calificación de químicos marinos (marine chemist qualification board o MCQB) para supervisar la admisión de los candidatos, evaluar y recomendar la aprobación de aquellos que cumplían los requisitos para la certificación y gestionar la recertificación. Las calificaciones se documentaban en un conjunto de reglas para la certificación y recertificación, que la junta de calificación dirige en la actualidad. La MCQB está formada por representantes de los mismos grupos de interés que se acercaron por primera vez a NFPA hace un siglo, además de representantes de la Guardia Costera, OSHA y la Marina. La MCQB es nombrada por la Junta Directiva de NFPA, que también aprueba las reglas para la certificación y recertificación, y atiende las apelaciones sobre las resoluciones dictadas por la MCQB. El químico marino y NFPA 306 forman parte de las prácticas de reparación de buques observadas por la Marina y la Guardia Costera, lo que pone de manifiesto el valor de su participación en el proceso de elaboración de normas y en la junta de certificación.

Actualmente, un químico marino es un profesional capacitado en seguridad y salud medioambiental y laboral, y responsable de garantizar que las reparaciones y la construcción de buques marítimos puedan hacerse de manera segura, siempre que tales reparaciones puedan provocar un incendio, una explosión o la exposición a productos químicos o vapores tóxicos. Las calificaciones de los químicos marinos incluyen una licenciatura más un curso específico de química; experiencia laboral en la industria marítima, como en un astillero o como contratista de un astillero, servicio como marino mercante con licencia, o servicio en la Marina o la Guardia Costera; experiencia laboral en laboratorio; finalización de la experiencia de campo obtenida mediante el trabajo con químicos marinos certificados; y finalización de los módulos de capacitación. Una vez admitido como aprendiz de químico marino, la MCQB supervisa el progreso de cada uno de los pasos hasta que el aprendiz solicita reunirse con la MCQB para el examen de certificación. La certificación requiere que los químicos marinos completen un examen médico, que acredite, entre otras cosas, la capacidad física para entrar y trabajar en espacios confinados; un examen escrito sobre las reglamentaciones de NFPA 306, OSHA y la Guardia Costera, y los elementos prácticos requeridos a un químico marino; y una entrevista en persona con la MCQB. Los químicos marinos deben completar la recertificación cada cinco años, un proceso que consta de un examen escrito y una revisión de su desempeño por parte de la MCQB.

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Los inspectores de buques siguen confiando en NFPA 306, que actualmente se encuentra en las primeras fases del proceso de revisión para la edición 2024.

Cada año, los químicos marinos certificados por NFPA emiten más de 30,000 certificados que documentan las condiciones de seguridad para entrada y trabajos en caliente en todo tipo de buques y en un sinfín de riesgos. Un certificado típico puede referirse a las condiciones de seguridad para un promedio de 10 espacios, lo que significa que los químicos marinos garantizan la seguridad de más de 300,000 lugares de trabajo específicos anualmente. El alcance del trabajo de un químico marino puede abarcar una barcaza de transporte de líquidos, un buque cisterna de productos químicos, un buque o equipo de perforación en alta mar, un remolcador o un buque de transporte de gas natural líquido. Los cambios en la industria generan continuamente cambios en NFPA 306, y la norma ofrecer un foro para cualquier propuesta de cambio diseñada para preservar o mejorar la seguridad. Los químicos marinos ocasionalmente llevan a cabo inspecciones y pruebas de la entrada y el trabajo en tanques de almacenamiento de petróleo situados sobre la superficie del terreno, confiando en la misma capacidad para reconocer, evaluar y controlar riesgos similares en entornos no marítimos. Sus amplias calificaciones los convierten en un activo siempre que debe hacerse frente a los riesgos asociados a espacios que los riesgos y medios de protección asociados a la entrada y el trabajo en estos buques de almacenamiento (como los tanques de agua y los tanques de diésel) son los mismos que los que se aplican a un buque marítimo.

El proceso de revisión también incluirá a las instalaciones de desguace de buques. A medida que los buques envejecen y quedan fuera de servicio, estas instalaciones se convierten en un medio importante para el desmantelamiento de buques para chatarra. El alcance de NFPA 306 se aplica al desguace de buques, que implica un considerable trabajo en caliente y representa un riesgo persistente. Las operaciones de desguace de buques en los Estados Unidos han sido, en general, una empresa intermitente, pero su reciente reanudación ha propiciado un examen más detallado de los lineamientos contenidos en la norma. La agenda para el próximo ciclo de revisión incluye propuestas de cambios que reforzarían los controles requeridos antes de proceder al desguace de los buques. NFPA 306 y los químicos marinos han demostrado su capacidad de adaptación, que sigue siendo fundamental para el éxito continuado en la protección de los trabajadores y los lugares de trabajo. Los grupos de interés de la industria han observado de primera mano que cuando se cumple la norma y un químico marino afirma que existen condiciones seguras con la inspección y la documentación en un certificado, rara vez se producen incidentes de magnitud. Para mantener este nivel de protección, los químicos marinos deben seguir aplicando las ediciones actualizadas de la norma en el futuro para garantizar la seguridad de los trabajadores y los astilleros en el próximo siglo. confinados y a las reparaciones con trabajos en caliente en buques marítimos y astilleros, terminales marítimas e instalaciones costeras.

NFPA 306: próximos pasos

En mis más de 40 años en la industria marítima y sus entornos, he observado cambios significativos a medida que sectores de la industria se han expandido y contraído debido a una variedad de factores. Un ejemplo reciente es el crecimiento del gas natural licuado (GNL), como carga y como combustible. NFPA 306 reconocía la singularidad de la construcción de los buques cisterna de GNL incorporando un capítulo especial en la norma, y los químicos marinos que inspeccionan estos buques deben completar una capacitación adicional para obtener una mención especial en su certificación. Con el aumento de las exportaciones de GNL desde puertos de los EE. UU., las inspecciones de los químicos marinos de los buques cisterna exigidas por la Guardia Costera aumentaron, por lo que NFPA, MCQB y la Asociación de Químicos Marinos se aseguraban de que se impartiera capacitación adicional para satisfacer la necesidad de la industria. El GNL también se está utilizando como combustible para los buques marítimos, entre los que se incluyen los buques portacontenedores y los cruceros, lo que añade otra necesidad específica de inspecciones, que la norma abordó con las revisiones de la edición actual. Es probable que el GNL sea un tema a considerar en futuras ediciones de NFPA 306.

Es muy pertinente que la norma comience el proceso de revisión para su edición 2024 justo cuando inicia su segundo siglo. La fase del Primer proyecto para elaboración de normas se inicia a finales de 2021 con una agenda de cambios propuestos que incluye la inspección de los tanques de almacenamiento situados sobre la superficie del terreno en instalaciones costeras, ya que los riesgos y medios de protección asociados a la entrada y el trabajo en estos buques de almacenamiento (como los tanques de agua y los tanques de diésel) son los mismos que los que se aplican a un buque marítimo. El proceso de revisión también incluirá a las instalaciones de desguace de buques.

A medida que los buques envejecen y quedan fuera de servicio, estas instalaciones se convierten en un medio importante para el desmantelamiento de buques para chatarra. El alcance de NFPA 306 se aplica al desguace de buques, que implica un considerable trabajo en caliente y representa un riesgo persistente. Las operaciones de desguace de buques en los Estados Unidos han sido, en general, una empresa intermitente, pero su reciente reanudación ha propiciado un examen más detallado de los lineamientos contenidos en la norma. La agenda para el próximo ciclo de revisión incluye propuestas de cambios que reforzarían los controles requeridos antes de proceder al desguace de los buques. NFPA 306 y los químicos marinos han demostrado su capacidad de adaptación, que sigue siendo fundamental para el éxito continuado en la protección de los trabajadores y los lugares de trabajo. Los grupos de interés de la industria han observado de primera mano que cuando se cumple la norma y un químico marino afirma que existen condiciones seguras con la inspección y la documentación en un certificado, rara vez se producen incidentes de magnitud. Para mantener este nivel de protección, los químicos marinos deben seguir aplicando las ediciones actualizadas de la norma en el futuro para garantizar la seguridad de los trabajadores y los astilleros en el próximo siglo.

GUY R. COLONNA es ex ingeniero principal sénior y director de división de NFPA. Actualmente es ingeniero principal de FSL Consulting, LLC, una empresa de consultoría de seguridad industrial de Brooklin, Maine.