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NFPA, Desarrollo & Adopción de Normativa

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Por Jesse Roman
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Gracias al Coronavirus, la inspección remota por video ha pasado de método rara vez usado al próximo gran avance en seguridad humana y edilicia.
 

El 23 de marzo, casi una semana después de que West Hartford, Connecticut, cerrara su alcaldía e instruyera a sus empleados municipales a trabajar de manera remota, Tim Mikloiche, el supervisor de inspecciones de edificios de la ciudad, estaba sentado en su casa forzando la vista frente a la pantalla de un iPad. Su gran experimento para el sector de la construcción estaba por comenzar.

 

A millas de distancia, un contratista que trabajaba en la remodelación de una cocina abrió una aplicación de videochat y sostenía su teléfono en alto. Una secuencia de imágenes de una cocina en obras comenzaron a aparecer en la pantalla del teléfono de Mikloiche. Según los planos del proyecto, la remodelación iba a ser solamente cosmética—pero Mikloiche vio que había algo más. "Mientras comenzábamos con la inspección, lo primero que noté en la pantalla fue algo que parecía un pedazo de madera de construcción de ingeniería", recordó Mikloiche. El contratista le dijo a Mikloiche que había habido un "pequeño" cambio de último momento y que finalmente habían movido una pared portante de carga. "No solamente eso no estaba en el plano, sino que eso es estructural", le dijo Mikloiche al contratista. "Necesitamos las especificaciones, y tenemos que asegurarnos de que la madera podrá sostener la carga".

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En ese momento, la primerísima inspección remota por video de West Hartford se convertía en una inspección reprobada. Pero el experimento en sí mismo fue todo lo contrario a una reprobación—fue un prueba de concepto extremadamente necesaria. "Estaba esperanzado antes, pero me volví mucho más esperanzado en ese momento", dijo Mikloiche.

Desde que el nuevo coronavirus comenzó a propagarse por el mundo a principios de este año, el departamento de inspecciones de seguridad, como muchas otras industrias, se ha visto forzado a replantearse cómo actuar en un panorama sustancialmente cambiado. Los confinamientos generalizados han obligado a algunos inspectores a no acudir a sus sitios de trabajo, lo que conlleva la amenaza de un drástico retraso de los permisos para proyectos de construcción de gran y pequeña envergadura. "En el medio de la paralización, escuché varias veces: ‘¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo podemos hacer que las actividades sigan su curso?’", dijo Nicole Comeau, directora del área en NFPA, quien sigue atentamente de cerca a la industria de la inspección.

La respuesta para muchos sectores de la construcción ha sido la inspección remota por video (IRV), una idea que ha rondado durante casi una década pero que, por diversos motivos, ha tenido pocos conversos hasta ahora. Para los inspectores acostumbrados a palpar con sus propias manos juntas, y a observar soldaduras, conexiones y cables con sus propios ojos, el nuevo enfoque "manos libres" ha sido una curva de aprendizaje, aunque una que también ha mostrado ser prometedora. Los departamentos que han probado IRV informan un aumento inesperado en la eficiencia, seguridad adicional y, en algunos casos, incluso mejor acceso visual a un proyecto respecto de lo que un enfoque tradicional presencial puede proporcionar, sostienen los partidarios.

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 Tim Mikloiche participa en una inspección remota por video. 
 
Antes de la pandemia, Mikloiche no pensaba que las inspecciones remotas fueran algo que su departamento implementaría. "No es que soy un dinosaurio, pero me he desempeñado como inspector eléctrico durante casi 20 años y me sentí algo intimidado por la tecnología—y además, la edad promedio de mis inspectores es 60 años", expresó. Luego llegó el virus, y la IRV captó su atención. Ahora se considera un converso, y no es el único: alrededor de fines de mayo, los cinco inspectores de tiempo completo de West Hartford habían completado más de 600 IRV. Mikloiche señala que el departamento tiene el mismo índice de falla de inspecciones, cerca del 8 por ciento, con IRV que el que tenía con sus inspecciones presenciales antes del coronavirus, lo que indica que el cambio no ha afectado adversamente la calidad de las inspecciones.

A pesar de su rápida implementación en muchas jurisdicciones por causa del coronavirus, funcionarios de la construcción y seguidores de la industria están convencidos de que la IRV ha llegado para quedarse y quizá volverse más popular cuando todo retorne a la normalidad. "Definitivamente he cambiado de opinión", dijo Mikloiche. Después de haber completado nuestra centésima inspección remota y de que nuestro equipo haya hecho de 10 a 15 IRV cada uno, dije, ‘Saben, esto es algo que vamos a usar durante un largo tiempo. Este es un mundo nuevo, y es necesario que lo asumamos’".

Superar estigmas

Si bien es imposible definir exactamente cuántos departamentos de la construcción han implementado programas IRV desde la llegada de la pandemia, la evidencia anecdótica indica que el interés se ha incrementado enormemente. Una hoja de datos de NFPA para inspectores que desean comenzar a aplicar los programas IRV ha sido descargada cientos de veces desde marzo, y un informe técnico de NFPA de 2018 sobre el tema, "Cómo realizar inspecciones remotas por video" (en inglés), ha sido descargado más en los últimos tres meses que hace un año y medio. 

Entretanto, se ha formado un comité técnico para una nueva norma propuesta, NFPA 915, Norma sobre Inspecciones Remotas. El Consejo de Normas de NFPA tiene aún que decidir si comenzar con el documento propuesto con el inicio de un ciclo formal y empezando la labor de creación de un primer proyecto. Hasta el momento, la idea de una nueva norma sobre inspecciones remotas por video ha recibido un muy positivo apoyo del público, y si se le permite avanzar, un primer proyecto podría estar disponible para comentarios del público a fines de este año.

La repentina atención que se le está prestando a la IRV después de años de estar en la periferia de la industria ha sido alentadora para Jim Muir, un alto funcionario de la construcción del Condado de Clark, Washington, y presidente del comité técnico de NFPA 915. Muir fue precursor de las IRV cuando la implementó en su extenso condado en el año 2012 como una manera de aumentar la eficiencia de su escaso y sobrecargado personal. Desde entonces, ha sido una suerte de evangelizador de la práctica, presentando las IRV en numerosos eventos de la industria en todo el país, generalmente a audiencias curiosas, pero escépticas. "Habitualmente se dice ‘Es bastante práctica, pero nunca nadie inicia su implementación", dijo con una irónica sonrisa.

El mayor obstáculo, dijo, ha sido la persistente percepción entre los inspectores acerca de que una inspección en una pantalla no puede, posiblemente, ser tan eficaz como una inspección presencial. Algunos también temen que la IRV podría devaluar el proceso de inspección en los ojos de los contratistas y del público. "Había preocupación acerca de lo que pensaría la gente, ‘¿Cuán importante puede ser esta tarea si la persona ni siquiera tiene que ir al sitio de trabajo?’", dijo Comeau. "Eso puede llevar a que se plantee: ‘Bueno, ¿es entonces necesario que se haga?’".

Esas reservas aún existen en algunos círculos. "La palabra ‘inspección’ seguida por la palabra ‘remota’ son dos entidades completamente diferentes", escribió un oficial de prevención de incendios de California, en respuesta a una llamada de NFPA para recabar la aportación del público sobre la idea de crear una nueva norma IRV. "Al no hacer una inspección física con sus ojos y con los soldados en el terreno, no se tendrá idea de ningún aspecto que pueda alterar la vida que podría estar perdiéndose por confiar en un pedazo de papel, un video o una presentación de datos ‘remotos’".

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Un participante de una IRV utiliza un teléfono inteligente para transmitir información a un funcionario de la construcción local. 

 

En los últimos dos meses, sin embargo, parece que esos estigmas han sido superados en muchas jurisdicciones por la necesidad de continuar trabajando, a pesar de los confinamientos vigentes. El teléfono de Muir no ha dejado de sonar. "Ha habido un montón de llamadas de tipo: ‘Hola, en tal reunión habló sobre eso que hace con el video. ¿Puede contarnos un poco más acerca de lo que ustedes exactamente hacen?", dijo.

Resultados sorprendentes

Si bien hay algunos ejemplos de inspecciones remotas con tecnología de avanzada—tales como drones con cámaras montadas que se usan para inspeccionar remotamente lugares a los que es difícil acceder, o equipos de rodaje que filman proyectos de construcción para los inspectores en Abu Dabi—IRV ha evolucionado considerablemente y se ha convertido en una práctica para la que puede emplearse la tecnología cotidiana que la mayoría de las personas llevan en sus bolsillos. En su formato más simple, los inspectores llevan a cabo verificaciones de seguridad, por un teléfono, una computadora o la pantalla de una tableta desde su vivienda o su oficina, mientras un contratista o propietario en sitio les muestra lo que necesitan ver.

Actualmente, en el Condado de Clark se realizan alrededor de 50 inspecciones remotas todos los días—casi un tercio del total general—una cantidad que ha escalado desde el inicio de la pandemia. Incluso cuando los confinamientos terminen, Muir aspira a que entre el 15 por ciento y el 20 por ciento de las inspecciones del departamento continúen haciéndose mediante video remoto.

Tanto Muir como Mikloiche reconocen, sin embargo, que la inspección remota no es adecuada para todos los trabajos—las inspecciones de arreglos de cableado complejos o proyectos de grandes armazones, por ejemplo, es más conveniente hacerlas de manera presencial. El uso más común de la IRV hasta ahora pareciera ser en reinspecciones simples, cuando un inspector regresa a un sitio de trabajo después de una inspección reprobada, a fin de asegurarse de que el contratista ha completado la obra faltante o incorrecta.

"Digamos, en una inspección de una cubierta se observa que falta un pasamanos", dijo Mikloiche. "En lugar de enviar a un inspector otra vez para que acuda al lugar cuando el pasamanos esté colocado, pueden mostrarnos por teléfono—no hay necesidad de usar nuevamente un vehículo ni de perder tiempo conduciendo hasta el sitio". En condados de mayor tamaño, especialmente en el oeste de los Estados Unidos, esto puede evitar horas de conducción diarias para lo que ostensiblemente es una tarea de 10 minutos.

En West Hartford también se ha usado la IRV para determinadas inspecciones eléctricas, que probablemente continuarán después de la pandemia, dijo Mikloiche. El zoom de la cámara no solamente es útil para ver piezas pequeñas, difíciles de ver de una caja de tomacorrientes, sino que en algunos casos también puede ser más seguro. "Donde hay preocupación por peligros de arco eléctrico y exposiciones para los inspectores, con IRV podemos hacer que los técnicos eléctricos que están en el sitio quiten las cubiertas de los paneles y usen sus equipos de protección personal, y el inspector puede ver el servicio desde la seguridad de su oficina", dijo. Durante estas y otras inspecciones IRV, el departamento de la construcción también puede fácilmente hacer capturas de pantalla, o registrar las imágenes de la conversación y archivarlas para futuras consultas.

Muir ha encontrado otros novedosos usos para la IRV. En el Condado de Clark, por ejemplo, se ha implementado un programa de bricolaje (DIY), donde los propietarios tengan que hacer ellos mismos trabajos simples, pueden llamar a un inspector y pedirle que observe por el teléfono lo que se está haciendo mientras el trabajo está todavía en curso. "Podrían tener un montón de materiales de fontanería todos preparados, y que solamente quieran verificar si son los correctos para el trabajo o si podrían tener algún inconveniente", dijo Muir. "El inspector puede hacerlo a través de una inspección remota y efectivamente instruir al propietario de la vivienda, y que logren hacer un mejor trabajo que el que harían por sí mismos sin el asesoramiento. Les evita tener que desarmar todo y volver a hacerlo, y es mucho más fácil para nosotros asesorarlos sobre la marcha que tener que dirigirnos al lugar varias veces cuando se desarma lo que han hecho y se vuelve a armar de la manera correcta".

Tal vez las mayores sorpresas para los nuevos usuarios de IRV han sido algunos de los beneficios complementarios no previstos que pocos, si algunos, departamentos de la construcción ni siquiera consideraron antes de emplearla por primera vez. La inherente característica de remota de la IRV realmente ha tenido un efecto positivo en el trabajo del inspector, considera Mikloiche. "Creo que lo que le pasa a muchos inspectores, entre los que me incluyo, es que nos volvemos algo autocomplacientes en nuestra función. Salimos a hacer una inspección y miramos todo, pero no lo estamos observando tan de cerca como deberíamos", dijo. "Pero cuando se está viendo a través de un teléfono, casi nos obliga a observar más de cerca y con mucho más detalle, ya que uno quiere asegurarse de que se está contemplando todo. Puede usarse el zoom para acercar la imagen y ver el interior de una caja de tomacorrientes. He encontrado cajas a las que les faltaban tornillos y otras condiciones que pueden ser fácilmente pasadas por alto" en una inspección presencial.

La modalidad también tiene la consecuencia no prevista de obligar a los inspectores a trabajar más estrechamente con sus socios, como los contratistas, que se han vuelto, por necesidad, una parte clave del proceso de inspección, en lugar de ser solamente espectadores pasivos.

"Esto es una suposición, pero si eres un contratista que está en su sitio de trabajo, y hay un inspector caminando a tu alrededor, no estás realmente concentrado en eso", dijo Comeau. "En lo único que piensas es: ‘¿Pasé o no pasé? No estás atento a todos los pequeños detalles. Pero, si en realidad estás haciendo la inspección tú mismo, junto con el inspector, y estás involucrado y formulas consultas, sí creo que probablemente aumente el nivel de comprensión de la persona que está de ese lado del teléfono, lo que potencialmente podría incrementar la cantidad de inspecciones con resultado satisfactorio. Eso hace que todos seamos más eficientes y nos permite a todos continuar con el siguiente trabajo con mayor rapidez".

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 Oficiales de la seguridad de Singapur preparan un dron para la inspección remota del exterior de un edificio. 
 

 

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