Problema en puerta

 

Ocupaciones de Cuidado de la Salud

Problema en puerta

Por Jesse Roman

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Los funcionarios responsables de los códigos y del hospital esperaban que la nueva investigación ayudara a resolver un debate latente desde hace tiempo sobre las brechas de las puertas antiincendios. Los hallazgos solo llevaron a más preguntas.

Los funcionarios del hospital, los creadores de los códigos y otras partes interesadas tenían la esperanza de que los resultados de un proyecto de investigación muy esperado sobre las puertas antiincendios aclararan un problema que resultó ser polémico y costoso para las instalaciones para el cuidado de la salud en todo el país.

En cambio, los hallazgos del estudio, que serán publicados en mayo por la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios, parecen asegurar que el estancamiento persistirá en el futuro inmediato.

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En el centro de la cuestión se encuentra una disposición dentro de la NFPA 80, Norma sobre Puertas Cortafuego y otras Aberturas de Protección, que establece que el espacio o brecha entre el umbral de una puerta antiincendios y el piso no puede ser de más de tres cuartas partes de una pulgada. Si un inspector encuentra que la brecha es tan ancha como un dieciseisavo de pulgada, las reglas administradas por los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid le dan a la instalación un período de 60 días para arreglarlo, de lo contrario, corren el riesgo de perder su acreditación.

Los funcionarios del cuidado de la salud afirman que, dado que la mayoría de las instalaciones para el cuidado de la salud contienen cientos de puertas antiincendios, muchas de las cuales se encuentran instaladas en pasillos anchos y algo irregulares, cumplir con tolerancias tan bajas es casi imposible y requiere sumas exorbitantes de dinero. A muchos les gustaría que el espacio máximo permitido se ampliara a 1 pulgada. “Muchas personas no entienden que las puertas y los propios edificios son como seres vivos que respiran: se expanden y se contraen, y, a medida que las puertas se desgastan, se adaptan”, dijo Chad Beebe, subdirector ejecutivo de la Sociedad Americana de Ingeniería Sanitaria (ASHE, por sus siglas en inglés) y miembro del comité técnico de la NFPA 80. “Cuando se habla de tolerancias de un dieciseisavo de pulgada, esos cambios son suficientes para que una puerta que cumple perfectamente con las normas el primer día, deje de hacerlo tan solo en un par de semanas. Podría tener un equipo completo de personal dedicado a revisar las puertas de forma mensual y, aun así, no poder cumplir al 100 por ciento. Así es como son las cosas”.

“Si bien muchos funcionarios responsables de los códigos simpatizan con ese argumento, les preocupa que el hecho de permitir espacios más grandes podría anular el propósito de las puertas antiincendios dado que haría que el humo y las llamas se propaguen por todo el hospital en caso de incendio”, comentó Keith Pardoe, consultor de puertas antiincendios y presidente del comité técnico que supervisa la NFPA 80. “Sé que algunos opinan que deberíamos aumentar las tolerancias en la parte inferior de la puerta a una pulgada o, incluso, a una pulgada y un cuarto”, agregó Pardoe. “Pero el comité se ha mostrado reacio a realizar cambios en la norma hasta que tengamos datos que lo respalden y demuestren que cualquier cambio que hagamos sea seguro”.

En 2019, el comité de la NFPA 80 solicitó a la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios que lo ayudara a obtener esos datos. Durante dos años de inicios e interrupciones debido a la pandemia de COVID, los investigadores realizaron una serie de 13 pruebas de incendio en una variedad de puertas antiincendios simples y dobles batientes, algunas con el espacio permitido de tres cuartos de pulgada debajo del umbral y otras con espacios de más de 1 pulgada.

Los hallazgos, publicados en mayo (en inglés), no proporcionaron la resolución prolija que buscaban los funcionarios de hospitales y códigos.

En 12 de las 13 pruebas experimentales, las puertas no “cumplieron con los criterios de aceptación” para pasar la rigurosa prueba de incendio, independientemente del tamaño del espacio. Solo un conjunto doble de puertas de acero con un espacio de tres cuartos de pulgada pudo cumplir con los criterios para pasar las dos pruebas requeridas en la NFPA 252, Métodos Estándar de Pruebas de Incendio de Conjuntos de Puertas. Los autores del informe señalaron que, en la mayoría de las pruebas, se demostró que los espacios más grandes aumentan el flujo de aire, lo que parece dificultar que las puertas cumplan con los criterios de aceptación para pasar las pruebas.

Las conclusiones del informe se complicaron aún más por las dificultades inherentes al intento de replicar en un laboratorio situaciones de incendios del mundo real. Por ejemplo, los investigadores notaron que el aumento del flujo de aire causado por los espacios más grandes de las puertas dificultaba el mantenimiento de temperaturas constantes del fuego y que las puertas antiincendios de madera que probaron carecían de tiras de sellado que ahora vienen incluidas en las puertas modernas. Los límites de tiempo y recursos impidieron que se pongan a prueba muchas otras variables importantes que afectan el rendimiento de la puerta, como el tamaño de la habitación, la cerradura, los sujetadores y la antigüedad de la puerta. Además, los tipos de puertas antiincendios que se probaron durante el proyecto representan solo “una pequeña muestra de la gran variedad de puertas antiincendios diferentes que existen en el mundo”, comentó Pardoe. “Por supuesto, no creo que estemos cerca de terminar esta investigación”.

El lugar en el que esto deja a los hospitales y al comité de la NFPA 80 sobre el tema de los espacios en las puertas sigue siendo una incógnita. Se programó que el comité discutiera los hallazgos de la Fundación a fines de abril como parte de una reunión previa al primer borrador para iniciar su ciclo de revisión para la edición 2025 del documento. Pardoe afirmó que esperaba que las opiniones de los miembros del comité sobre el tema, y qué hacer al respecto, fueran diversas. Él también parece estar confundido sobre cómo proceder de ahora en adelante.

“En cuanto a las inspecciones de hospitales, el problema del espacio de la puerta es probablemente el mayor obstáculo para todos en este momento”, comentó. “Pero todavía no tenemos datos definitivos a los que apuntar, por lo que es difícil decidir si podemos avanzar. Aunque tampoco me parece que podamos retroceder. Creo que estamos un poco estancados”.

JESSE ROMAN es editor en jefe de NFPA Journal. FOTOGRAFÍA DE LA PARTE SUPERIOR: GETTY IMAGES

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