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Por Fred Durso, Jr.

Los enfoques más efectivos para que los mensajes de protección contra incendios tengan buena recepción en los niños

right message 498x206Los enfoques más efectivos para que los mensajes de protección contra incendios tengan buena recepción en los niños

Es la tarde de un día laborable de julio, y un pequeño grupo de padres está viendo dibujos animados junto a sus hijos en una planta de investigación en Towson, Maryland. En una gran pantalla ubicada al frente de la sala, un personaje anaranjado, en forma de esfera llamado Orbie ingresa en su cocina y comienza a freír huevos. Al tocar la manija caliente de la sartén, grita y sacude su mano en el aire. Se pregunta si debe aplicarse mantequilla o agua fría en su quemadura antes de optar por la segunda. Luego se ve a Orbie habiendo elegido la opción correcta, y jugando alegremente a los videojuegos con su amigo.

En la audiencia se encuentra Matthew Bussard, un niño de cuatro años con cabello castaño y remolino. Viste una camiseta azul y pantalones cortos rojos y se desparrama en un puff violeta. Su madre,  Melinda, se sienta cerca en el suelo, monitoreando la forma en que reacciona Matthew a los dibujos animados. Se entusiasma cuando ve un nuevo personaje, éste con forma de cubo anaranjado llamado Cubie, que está dormido en su habitación. Unos momentos después, un humo negro desciende del cielorraso de la habitación de Cubie y activa una alarma de humo. De un salto, Cubie se pone de pie, preguntándose: "¿Me levanto y me voy? ¿Me agacho y me voy?” Correctamente escoge la segunda, desplazándose en cuatro patas por debajo del humo a medida que lentamente se dirige hacia la puerta. "Eso estuvo cerca," dice un bombero que saluda a Cubie ya fuera de su casa.

Los dibujos animados terminan, las luces se encienden, y una asistente de investigaciones le da a  Melinda un folleto sobre protección contra incendios, aconsejándole que  use la información para hablar sobre los dibujos animados con Matthew. Al leer los puntos más importantes, Melinda se da cuenta de que los personajes respondieron correctamente a cada situación. A pesar de que los videos carecen en su mayoría de palabras, Matthew recuerda los puntos más importantes que debe retener. "¿Qué debes hacer si hay un incendio?" Melinda le pregunta mientras sostiene el folleto. Matthew se pone de pie y se hace un ovillo — su versión de "me agacho y me voy," el slogan para abandonar un edificio en llamas si hubiera que desplazarse a través del humo. También es capaz de reconstruir los escenarios de evacuación de incendio a pedido de la asistente de investigaciones, que sostiene un gráfico con rostros ilustrados y expresiones que varían desde tristes hasta alegres.

"[Orbie] puso su mano en la hornalla y se quemó," Matthew le cuenta a la asistente.

"¿Qué tan bueno o malo estuvo eso?" pregunta la asistente. Matthew indica el rostro triste del gráfico. 

"Si un niño se quema su brazo con el horno, ¿qué tan bueno o malo sería colocar su brazo en un cubo con hielo?" pregunta la asistente. Matthew señala el mismo rostro  —  nuevamente correcto, dado que el agua fría continúa siendo la mejor opción. Se le obsequian crayones, un libro para colorear, y un casco plástico de bomberos por su participación, y corre hacia Melinda para mostrarle sus nuevos juguetes.

Melinda y Matthew, junto con cientos de otros niños y sus padres, acaban de colaborar con los investigadores para determinar la efectividad de los comportamientos positivos y negativos dentro de los mensajes de protección contra incendios para niños entre los 4 y los 9 años de edad, y para determinar la participación de los padres pueden tener en aclarar y reforzar tales mensajes. Estas son las cuestiones abordadas en un estudio iniciado por la NFPA y llevado a cabo por investigadores en el Johns Hopkins Center for Injury Research and Policy del Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health en Baltimore. El Programa de Subsidios para Seguridad y Prevención de Incendios de la Agencia Federal para el Manejo de la Emergencia, le otorgó a este proyecto más de $600,000.

El informe del estudio, "Comprendiendo el impacto de los mensajes de prevención de incendio y seguridad humana en niños," concluye que los niños que ven únicamente  dibujos animados "positivos", donde los personajes accionan correctamente en varias situaciones relacionadas con el fuego — como  Cubie colocando su mano en agua fría—  recuerdan más los mensajes principales de seguridad que los niños que ven únicamente dibujos animados "negativos" donde los personajes accionan de manera incorrecta, como cuando Cubie se aplica mantequilla en una quemadura. El estudio también indica que los niños cuyos padres les conversan sobre los mensajes principales, cuentan con una mayor comprensión de tales comportamientos correctos. Está disponible un resumen del informe en nfpa.org/messaging.

Este análisis es fundamental, y hacía mucho que debíamos hacerlo, cuenta Sharon Gamache, directora del programa de la  NFPA sobre Educación Preventiva para los más Vulnerables. "No ha habido nuevas investigaciones en los últimos 20 años o más sobre mensajes positivos versus los mensajes negativos en el ámbito de los incendios," cuenta. "La información resultante del estudio ayudará a los departamentos de bomberos y organizaciones a desarrollar los mensajes correctos y a manejarse con ellos." Según las estadísticas de la NFPA, casi unos 300 niños de entre  4 y 9 años, mueren anualmente por incidentes relacionados con el fuego en los EEUU.

La participación de los padres
Determinar la efectividad de un comportamiento positivo o negativo — como la mezcla de ambos — en los mensajes de seguridad para niños fue una de las metas del año 2010 establecidas por la Junta Directiva de la NFPA. "En la educación para la salud, habitualmente mostramos lo que queremos que la gente haga en ves de mostrarles lo que no debe hacer, pero no ha habido buena evidencia para sostener ninguno de los dos enfoques cuando se trata de transmitirle a los niños mensajes de seguridad," dice  Andrea Gielen, profesora y directora del Johns Hopkins Center for Injury Research and Policy, e investigadora principal del estudio.

Gielen formó parte del equipo de tres personas del Johns Hopkins que colaboró con los miembros de la División de Educación Pública de la NFPA, para  establecer comportamientos específicos para analizar en el estudio. Un productor independiente creó los dibujos animados y los videos de imagen real.

El estudio investigó 641 equipos de padres e hijos del área metropolitana de Baltimore. Los niños de 4 a 6 años, junto con uno de sus padres — en casi todos los casos el progenitor acompañante en el estudio era su madre — vieron videos de Cubie y Orbie respondiendo de manera correcta o incorrecta a quemaduras e incendios en la vivienda, mientras que los niños mayores junto a sus padres, veían videos de imagen real de adolescentes respondiendo de manera similar. Los participantes en cada una de las sesiones de estudio miraron videos con comportamientos tanto positivos como negativos, pero no los dos, y las consecuencias de las acciones de los personajes son evidentes. Los investigadores indagaron sobre qué recordaban los niños del video y sobre cuáles eran sus percepciones de las acciones de los personajes, y también sobre cuáles serían sus propias respuestas probables  en el caso de un incendio o quemadura. Los padres también completaron un cuestionario de 65 preguntas sobre la efectividad de los mensajes de los videos. Asimismo, la encuesta preguntaba a los padres si ellos enseñaban en la actualidad prevención de incendios a sus hijos.

Los resultados del estudio  subrayaron la importancia de la intervención de los padres para ayudar a sus hijos a aprender sobre prevención de incendios  — y también revelaron algunas reacciones notables por parte de los padres. Luego de ver los videos, se les pidió a algunos de los padres que hablaran con sus niños sobre técnicas de protección contra incendios; a algunos se les pidió que basaran sus conversaciones en información contenida en el folleto, mientras que a otros simplemente se les pidió que comenzaran una conversación con sus hijos. Un grupo final no recibió instrucciones específicas de los investigadores. En una sesión observada por el NFPA Journal, una asistente de investigación dejó la sala sin indicaciones a los padres sobre lo que debían conversar con sus hijos, y sin haberles dado folletos instructivos. Ninguno de los padres inició ninguna conversación.

"El significativo  impacto de la intervención de los padres refuerza nuestra conclusión de que los padres tienen un papel importante en ayudar a los niños pequeños a interpretar los mensajes del video," dice Gielen. "En el caso de los videos de incendios, por ejemplo, la correcta comprensión de los mensajes de seguridad saltaba de casi un tercio a dos tercios cuando comparábamos niños que no recibían intervención de sus padres con aquellos cuyos padres  recibían folletos informativos sobre cómo conversar con sus niños." Maestros, pediatras y medios podrían ayudar de manera efectiva a los padres para aprender cómo comunicarse con sus niños  sobre temas relacionados a la prevención de incendios, agrega.

Un buen ejemplo del rol de los padres es Eileen Roberts, madre de tres, 37 años, cabello castaño que se desempeñó como maestro de escuela. Roberts, junto con su hijo, Ben de 4 años, participan de otra sesión el mismo día en que lo hacen Melinda y Matthew Bussard. Ben permanece atento mientras ve los dibujos animados que describen únicamente los comportamientos incorrectos de los personajes. Orbie se aplica mantequilla en una quemadura producto de tocar el mango caliente de una sartén, y Cubie sale de su vivienda durante un incendio caminando a través del espeso humo; tosiendo profusamente, es subido a una ambulancia y llevado al hospital. Los dibujos terminan, las luces se encienden, y una asistente de investigaciones le da a Eileen un folleto sobre seguridad, con instrucciones sobre cómo utilizar la información para hablar con su hijo Ben sobre lo que vieron juntos. Al leer los puntos principales, es evidente para Eileen que los personajes reaccionaron de manera incorrecta en cada situación. Ben, que viste shorts y una camiseta desteñida, se desplaza gateando hasta ubicarse debajo de una mesa cercana, y Eileen se pregunta en voz alta si comprendió los mensajes de prevención de incendios transmitidos en los dibujos.

Ella capta su atención, y le lee información sobre "me agacho y me voy." Ben deja a un lado la vergüenza y muestra interés.

"¿Por qué tosía Cubie?" pregunta Eileen.

"Porque no se agachó," responde Ben.

"¡Muy bien!" dice Eileen. "Debió haberse agachado bajito, bajito, bajito"

Analicemos esto
Algunos de los mensajes del video contenían nueva información tanto para Roberts, como para muchos otros padres; algunos no estaban enterados, por ejemplo, de que la manteca en una quemadura podría empeorarla, y otros no sabían que el agua fría, no el hielo, era el tratamiento ideal. Los datos del estudio sobre la participación de los padres podrían permitirnos comprender mejor la manera de preparar a los padres más profundamente para sostener conversaciones de prevención de incendios con sus niños,  dice Gamache.

Melinda Bussard dice que ella aceptará toda la ayuda que pueda obtener. Dice que está familiarizada con "detente, échate al suelo y rueda," pero no con mucho más en lo concerniente a mensajes de prevención de incendios. "No hemos realmente conversado sobre [prevención de incendios] con Matthew," cuenta. "No creo que hayamos hablado más que sobre no tocar las hornallas o el horno. Cuando yo crecí, los videos de prevención de incendios que recuerdo daban temor, porque eran en imagen real y mostraban una vivienda envuelta en llamas. Fue agradable ver que [los mensajes de] estos dibujos animados eran más amenos, versiones más adecuadas a los niños, ya que Matthew es mi pequeña  verruguita de preocupación."

Los dibujos animados que señalaban los comportamientos correctos fueron mejor recibidos por Bussard, al igual que por la mayoría de los padres que participó en el estudio, aún cuando los comportamientos incorrectos fueron considerados más potentes. "Cuando preguntamos a los niños su opinión sobre qué tan malos eran los comportamientos vistos en los videos negativos, y qué tan buenos eran los comportamientos vistos en los videos positivos, descubrimos que los videos negativos parecían transmitir  más negatividad, que la positividad que transmitían los videos positivos," cuenta Rajiv Rimal, profesor asociado del Departamento de Salud, Comportamiento, y Sociedad de Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health y miembro del equipo de investigaciones. "Lo que eso significa es que los eventos negativos de la vida sobresalen más en nuestras mentes que los positivos… No obstante, si desarrollamos mensajes negativos, debemos ser realmente cuidadosos en  diluir ese efecto de potencia negativa de modo tal que la gente no se vaya con sólo la imagen negativa en sus mentes".  Rimal, que se especializa en comunicación y percepción del riesgo, agrega que los mensajes negativos pueden ser altamente efectivos en la transmisión de información de seguridad, siempre que se trate del mensaje adecuado para la audiencia adecuada.

Gielen dice que no está segura de que los videos conteniendo mensajes de comportamientos negativos hubieran sido más efectivos si también señalaban la respuesta correcta a un incendio o quemadura.  "Atracción por el miedo" — el enfoque de tácticas que ponen la lupa sobre el temor, utilizadas para modificar comportamientos,  tales como el viejo comercial de televisión del servicio público anti-drogas  que mostraba un huevo echado en una sartén caliente, con una voz  en off  diciendo "este es tu cerebro cuando consumes drogas" — podría también ser menos efectivo con niños pequeños que hacer hincapié en la participación de los padres, agrega Gielen.

Judy Comoletti, gerente de la División de Educación Pública de la NFPA, también es muy prudente al tratarse de mensajes de prevención de incendios que se basan en señalar comportamientos incorrectos. "Cuando hablamos de suministrar información incorrecta, debemos asegurarnos que lo que queremos transmitir realmente esté siendo transmitido," dice.  "Cuando se utilizan mensajes positivos, sabemos que el mensaje está ahí."

La NFPA compartió los resultados del estudio con el público, particularmente en la Conference & Expo de junio. La NFPA también planea lanzar una nueva guía para colaborar con educadores en prevención de incendios y seguridad humana para la creación de materiales que utilizan las estrategias evaluadas en el proyecto del Johns Hopkins, y resumirá la información existente sobre cómo crear y poner a prueba herramientas educativas.

Gielen dice que este estudio es sólo el comienzo, y que se requiere investigación adicional para una amplia gama de mensajes  y audiencias. "Hay una gran necesidad de profundizar la investigación de una completa variedad de mensajes de prevención de lesiones tanto para niños como para adultos," cuenta. "Los niños han recibido la menor de las atenciones en esta área. Sin una cuidadosa investigación sobre qué mensajes tendrán el mayor impacto, podríamos terminar desperdiciando los escasos recursos de prevención."

Fred Durso, Jr., es redactor del NFPA Journal.


NOTA DE RECUADRO
Ir al grano
El variado enfoque de la NFPA respecto de los mensajes de prevención de incendios

Los mensajes positivos de prevención de incendios podrían funcionar mejor que los negativos para niños de entre 4 y 9 años de edad, pero el enfoque general de la NFPA de los últimos años ha sido el de llegar a la audiencia prevista con el mensaje que funcione mejor, ya sea con un enfoque estrictamente positivo o con una mezcla de mensajes positivos y negativos.

"La gente está constantemente bombardeada de mensajes, entonces ¿cómo abrirse camino en semejante entorno?" se pregunta Lorraine Carli, vice presidente de comunicaciones de NFPA. "Lo que hemos hecho en los últimos años fue probar diferentes enfoques, y no hemos tenido reparo en correr los riesgos necesarios. Hemos mantenido la consistencia del mensaje, pero variando la manera en que lo transmitíamos."

Esa variación representa un cambio en el enfoque que tiene la organización sobre los mensajes, que ha puesto énfasis en los enfoques "positivos" — por ejemplo, demostraciones únicamente de comportamientos positivos, evitando ciertos tipos de consecuencias, tales como demostraciones de gente con cicatrices o desfigurada por el fuego — excluyendo casi todos los otros. Los avisos de Dan Doofus del servicio público de la NFPA, junto con aspectos de la nueva campaña  "Los Rostros del Fuego", parte de la Iniciativa para Rociadores de Incendio, son ambos ejemplos de los recientes esfuerzos de la NFPA para transmitir mensajes que utilizan los denominados elementos "negativos" para transmitir tales mensajes.

Los anuncios de Dan Doofus, producidos por la NFPA en 2008, están destinados a la audiencia adulta, y combinan comportamientos correctos e incorrectos, con un cierto giro humorístico. Los anuncios presentan a un personaje animado azulado y de baja estatura con ojos saltones y corbata de moño— se parece a una mezcla de Mr. Magoo y los habitantes de Na’vi del film "Avatar" — quien cómicamente muestra los infortunios que pueden ocurrir si se hace caso omiso de la prevención de incendios. En un episodio, Dan coloca el calefactor ambiental junto a su cama antes de irse a dormir. Una voz en off le indica a Dan,  envuelto en su edredón, que apague el dispositivo, pero  éste ignora el consejo mirando con cierto aire de superioridad. El calefactor pronto enciende la cama, las llamas suben y ¡zas! Dan queda suspendido en el aire. La cama se convierte en negras cenizas a la vez que Dan se desploma en el piso.  Le sigue una escena similar, sólo que esta vez, el calefactor ambiental se ubica a una distancia segura de la cama y está apagado. "Bien hecho, Dan," dice la voz en off. Carli  cuenta que la intención de los capítulos de Dan Doofus era la de finalizar cada capítulo con el mensaje correcto para la prevención de incendios sobre cómo evitarlos o cómo protegerse en el caso de que ocurra un incendio, y agrega que los mismos han sido bien recibidos.

La audiencia también ha respondido a Rostros del Fuego, que representa otra faceta de la amplia variedad de mensajes que emite la NFPA. Lanzada a finales del año pasado, la campaña ha convertido a miembros de departamentos de bomberos y a sobrevivientes de incendios, algunos de los cuales han quedado desfigurados o con grandes cicatrices— consecuencias negativas del fuego — en voceros de la Iniciativa para Rociadores de Incendio de la NFPA, un esfuerzo que busca aumentar las reglamentaciones que avalan los rociadores de incendio en viviendas unifamiliares y bifamiliares. Videos, fotografías, y el testimonio de pérdidas por incendio y del éxito de los rociadores, colaboran en la transmisión del mensaje.

Es el impacto emocional de esas historias personales lo que los hace tan efectivos, continúa  Carli, y esto representa un nuevo enfoque para la transmisión de mensajes de rociadores residenciales. "Gran parte del material que hemos ofrecido para conseguir apoyo para los rociadores, está conformado por hechos, cifras, e informes de investigación," dice Carli. "Todo eso es necesario, pero los Rostros del Incendio representan el lado humano de los números. Juntos, son extremadamente poderosos."

Carli agrega que es ese enfoque — el de producir mensajes sofisticados y bien elaborados que llegan a la cabeza y al corazón— el que la NFPA continuará explorando. "La NFPA confía en tanta gente para la difusión de sus mensajes —departamentos de bomberos, educadores, personas del ámbito de la seguridad pública," continua Carli.  "Deseamos brindarles herramientas que los potencien a ellos y a las personas a las cuales procuran llegar."

— Fred Durso, Jr.


NOTA DE RECUADRO
Positividad
Hallazgos clave del estudio de NFPA/Johns Hopkins

  • Sin la intervención de sus padres, los niños pequeños (de entre 4 y 6 años de edad) que vieron los dibujos negativos sobre quemaduras, tuvieron la mitad de las posibilidades de comprender los mensajes de seguridad en comparación con aquellos que vieron los dibujos de comportamientos positivos sobre quemaduras.
  • La correcta comprensión de los niños más pequeños sobre mensajes de prevención de incendios y quemaduras saltaba de apenas un tercio a dos tercios, al comparar los niños que no recibían intervención de sus padres con aquellos que recibían una intervención guiada.
  • Los niños más pequeños que indicaron una posibilidad de tener un comportamiento de seguridad correcto durante un incidente de incendio o de quemadura, saltaba de los dos tercios entre aquellos que vieron dibujos negativos a tres cuartos entre aquellos que vieron los videos positivos.
  • Si bien la mitad de los niños mayores (de entre 7 y 9 años de edad) identificaron correctamente el comportamiento seguro cuando vieron los videos negativos sobre incendios y quemaduras, esto aumentó a casi el 70 por ciento entre aquellos que vieron los videos positivos.
  • Los padres dieron una calificación mucho mayor a los videos positivos que a los videos negativos,  tanto para los videos  sobre quemaduras, como para los videos sobre incendios, en términos de su efectividad para transmitir los  mensajes de seguridad, y en cuanto a qué tanto sus hijos habían comprendido el mensaje, qué probabilidades había en su opinión de que sus hijos fueran capaces de utilizar el comportamiento adecuado al ser confrontados con la misma situación, y qué tan efectivo creían que sería el video para enseñar a otros niños.
  • La intervención de los padres fue más efectiva cuando se les ofreció pautas para la conversación.
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