La larga mirada del progreso

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La larga mirada del progreso

Por James M. Shannon

Observando el problema a lo largo de la historia, no puede haber otra conclusión que no sea que el devenir está de nuestro lado.

Recientemente me encontré con un folleto de la NFPA sobre seguridad contra incendios en el hogar, que fuera publicado en el año 1979. Cuando hojeé sus páginas, varios pensamientos cruzaron por mi mente. El primero fue que nuestros mensajes dirigidos al público habían sido sumamente consistentes a través de los años. Desde planes de desarrollo de evacuaciones seguras de viviendas cuando se desata un incendio, hasta consejos para cocinar de manera segura, el uso de calentadores ambientales, hasta detenerse, echarse al suelo y rodar, la NFPA ha insistido año tras año durante décadas, en librar la batalla por reducir las muertes y lesiones ocasionadas por el fuego.  Si bien la perseverancia debería ser vista como admirable, ver esa vieja publicación también me hizo sentir un tanto desanimado.



¿No deberíamos ya, a estas alturas, haber transmitido al público las reglas básicas de la seguridad contra incendios en el hogar,  de modo que el público las hubiera podido comprender? Por supuesto, no es así como funcionan las cosas. Uno de nuestros atributos más sólidos como organización es que seguimos adelante en la lucha. Estamos dispuestos a resultados de largo plazo. Entendemos que podríamos nunca ver el día en que podamos declarar una completa victoria en nuestra batalla por proteger al público de los riesgos del fuego, eléctricos, y otros riesgos,  pero aún el progreso gradual se mide en el número de vidas que se salvan.

Sin embargo, eso no significa que no estamos teniendo éxito. En el folleto de 1979, decíamos que, el año anterior, más de 7,800 personas habían muerto por incendios en los Estados Unidos. Las últimas estadísticas de la NFPA del año 2008, indican que la cifra bajó a 3,320 víctimas en todo el país.

Hay otros muchos signos alentadores en el resto del país. En el cierre del año, el Inspector de Bomberos del estado de Massachusetts informó que en el año 2009 se produjo el menor número de muertes por incendio en décadas, y que la Ciudad de Boston atravesó todo el año sin siquiera una muerte por incendio. El New York Times recientemente reportó que la Ciudad de Nueva York tuvo menos muertes por incendio en el año 2009 que en cualquier otro año desde que la ciudad comenzó a conservar registros en el año 1915. La Ciudad de Filadelfia tuvo el menor número de muertes por incendio de toda su historia. Tomará un poco más de tiempo lograr una visión comprehensiva de las estadísticas nacionales del año pasado, pero escuchamos el mismo tipo de progreso en todo el país. Todos los que  estamos involucrados en la lucha por la seguridad contra incendios deberíamos sentirnos felices por estas cifras tan asombrosas. Esto no ocurrió por una sola estrategia, sino por haber atacado varios aspectos del problema de manera agresiva en forma coordinada y durante las últimas décadas.

El tremendo impulso de requerir alarmas de humo en todas las viviendas y la repetición constante de la necesidad de asegurar que fueran operativas, ha sido sin lugar a dudas, un factor significativo. También lo han sido los programas de educación pública-especialmente donde los departamentos de bomberos los convierten en prioridad-que dan alcance a un mayor número de gente y a poblaciones más vulnerables. No hay manera de exagerar el valor de los métodos comprobados y fehacientes tales como el planeamiento de escape de incendios. El Departamento de Educación Pública de la NFPA trabaja en forma conjunta con los departamentos de bomberos en grandes áreas urbanas, con el fin de encontrar nuevos modos de llegar a la gente con los mensajes de seguridad más efectivos. Y los cigarrillos a prueba de incendios comienzan a marcar una diferencia. Dado que las fechas de implementación se han ido extendiendo en forma gradual en los últimos años, es difícil aislar el efecto de este cambio; sin embargo, los datos de las jurisdicciones donde se adoptó la ley en forma temprana son alentadores, y creemos que ésta constituirá una poderosa arma  en nuestra lucha contra las muertes por incendio.

Estos son simplemente algunos de los esfuerzos que se han hecho para lograr esta importante reducción de la cifra de muertes por incendio. Es frustrante que los Estados Unidos aún cuenten con una de las peores marcas en muertes por incendio entre las naciones industrializadas, pero es innegable que el combate general de las muertes por incendio ha tenido un enorme impacto. Decenas de miles de personas que hubieran perecido en incendios están vivas hoy gracias a ese trabajo. 

Observando el problema a lo largo de la historia, no puede haber otra conclusión que no sea que el devenir está de nuestro lado. Continuar progresando en dirección a la eliminación completa de las muertes por incendio depende de volvernos a comprometer con todas esas estrategias que han dado estos resultados tan impresionantes, y ser lo suficientemente audaces para aceptar los desafíos que antes creíamos imposibles de sortear. 

Mientras escribo esto, California ha adoptado un requisito de rociadores a nivel estatal para viviendas unifamiliares y bifamiliares, y una cantidad de otros estados se encuentran en proceso de tomar medidas decisivas en esa dirección. El próximo paso clave en la seguridad contra incendios, ya está en camino.

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