Cuando se producen tiroteos masivos y otros ataques violentos en Estados Unidos, incluso aquellas personas que transcurren sus carreras profesionales planificando para estos eventos pueden encontrarse con la guardia baja. Aspectos que pueden ser considerados como un hecho de antemano – contención de la escena del crimen, por ejemplo, o traslados organizados hasta las salas de emergencia locales en ambulancias que llevan a las víctimas – pueden verse modificados en un instante por el caos de un evento hostil real.

Los funcionarios de seguridad de Las Vegas aprendieron esto de la manera más brutal posible. En Octubre de 2017, la ciudad se convirtió en el centro del tiroteo masivo más mortal en la historia moderna estadounidense cuando se dio muerte a 58 personas en el festival de música country al aire libre Route 91 Harvest. Para los funcionarios locales, la realidad incluyó de todo desde entradas a salas de emergencia inundadas con ambulancias, automóviles de policías y camiones civiles con camas llenas de víctimas heridas, hasta decenas de falsos informes de tiroteos a millas de distancia del lugar del tiroteo real. “Pensé que estábamos recibiendo un ataque”, recuerda Craig Cooper, jefe de batallón del Cuerpo de Bomberos de Las Vegas. Algunos de los llamados bien intencionados pero finalmente falsos los realizaban los propios socorristas locales, dijo Cooper, ya que la ciudad estaba atrapada por el estrés y la paranoia.

Cooper, junto con John Henricksen, un teniente de la policía de Las Vegas, visitó Augusta, Georgia, en enero para compartir su historia. Alrededor de 250 personas se reunieron en una histórica iglesia en el centro de la ciudad para escuchar la presentación, parte de un simposio de un día de duración. Mientras Cooper y Henricksen describían el caos de esa noche del mes de octubre, se pudo observar que muchos de los asistentes estaban conmocionados por darse cuenta de que podían no estar tan preparados como pensaban para lidiar con las complejidades de un evento hostil.

Pero planean estarlo pronto. El simposio en la iglesia marcó el punto de partida de un proyecto de un año de duración para Augusta – una ciudad de alrededor de 200,000 habitantes que es más conocida como el hogar de Augusta National Golf Club, sede del torneo Masters de golf anual – para implementar NFPA 3000™ (PS), Norma para el Programa de Respuesta a Tiradores Activos/ Eventos Hostiles (ASHER). Es la primera vez que una comunidad entera se ha acercado a NFPA y le ha solicitado su participación en un proyecto de este tipo. Los funcionarios locales ya presentaron un hashtag ligado al esfuerzo - #StronAugusta.

Si bien los funcionarios de Augusta dicen que sus agencias de socorristas, incluso los cuerpos de bomberos, los servicios de emergencias médicas, y entidades a cargo de la aplicación de la ley, se han entrenado juntas durante años para enfrentar a tiradores activos y eventos hostiles, ellos consideran que este proyecto para implementar NFPA 3000 es un modo de cerrar algunas de las brechas en lo que respecta a la preparación, respuesta y recuperación de estos incidentes.

Entre las preocupaciones de la comunidad se encuentra el hecho de asegurar que los hospitales locales estén preparados para lidiar con la llegada masiva de víctimas durante un evento hostil, y que los empleadores locales estén listos para una interrupción comercial que surgiera de tal evento.

“Esta es una de las oportunidades más significativas de capacitación de la que alguna vez haya sido parte nuestra comunidad”, dijo el alcalde de Augusta Hardie Davis, Jr. “En Augusta, nuestros organismos de respuesta de emergencia ya están colaborando y trabajando unidos, pero haber logrado reunir a NFPA y a todos estos otros socios y partes interesadas de la comunidad hoy aquí es increíble. Se están realizando eventos reales en toda la nación, [y este proyecto] fortalecerá a la comunidad de Augusta en los años por venir”.

Adoptar un enfoque de toda la comunidad

Cuando se publicó NFPA 3000 en mayo de 2018, aquellos que habían participado en el proceso de elaboración de la norma, primera en su tipo se apresuraron a indicar que es un documento para todos, no solo para los funcionarios del cuerpo policial y para los bomberos que responden de forma directa a los tiroteos y otros ataques violentos.

“Es para toda la comunidad”, dijo Otto Drozd, ex jefe del Rescate de Incendios del Condado de Orange en Florida en la historia de tapa de la edición de mayo/junio 2018 del NFPA Journal “Escribiendo la historia” sobre la publicación de NFPA 3000. “Con incidentes como los de Orlando, Las Vegas, Sutherland Springs, independientemente de donde estas cosas ocurran, tienen impactos en toda la comunidad”. Drozd, cuyo departamento respondió en junio de 2016 al tiroteo del club nocturno Pulse, en el que se dio muerte a 49 personas y otras 53 resultaron heridas en Orlando, fue el primero en presentar el pedido a NFPA para que elabore una norma que aborde la amenaza de tiradores activos.

Los funcionarios de Augusta hacen eco de los sentimientos de Drozd en el simposio del mes de enero. “En el pasado, la gente podría haber celebrado un evento o realizado un proyecto como este y haber pensado que era solo necesario invitar a los socorristas, pero esto no incluiría a toda la comunidad”, dijo John Ryan, coordinador de la Oficina de Preparación y Respuesta a Eventos Críticos en la Universidad de Augusta. Ryan se acercó a NFPA el año pasado para realizar un proyecto como este, después de conocer sobre la existencia de NFPA 3000 en la Conferencia y Exposición de NFPA 2019 en San Antonio, Texas. “Toda la comunidad significa invitar a dueños de negocios, al pastelero, a la gente de la iglesia, y a los administradores de escuelas. Todos tienen un rol que jugar para prevenir que se produzcan estos eventos, prepararse para ellos si ocurren, responder, y recuperarse.”