Brillantes llamas naranjas y humo negro acre explotaron del departamento del que se originó el fuego. A tan solo unos pies de distancia, un hombre descalzo vestido con una camiseta sin mangas y pantalones rasgados salió por una ventana y se colgó de la fachada de la estructura de seis pisos por encima de Wilshire Boulevard. Los bomberos lograron alcanzarlo y rescatarlo, como se muestra en la imagen, pero no todos fueron tan afortunados. Un estudiante francés de intercambio de 19 años de edad que sufrió lesiones en el incendio falleció después en un hospital local.

Construido en 1962, Barrington Plaza carecía de rociadores de incendio automáticos. Es uno de los 55 edificios de gran altura de la ciudad construidos entre 1943 y 1974 que no cuenta con rociadores, informó Los Angeles Times después del incendio, agregando que esfuerzos pasados por actualizar estos edificios con rociadores habían sido anulados por cuestiones relacionadas con los costos.

El incendio fue el segundo en meses recientes a nivel nacional en plantear el problema de abastecer con rociadores los edificios residenciales de gran altura existentes. El 27 de noviembre, se dio muerte a cinco personas cuando se desató un incendio en el piso 14 de un edificio de departamentos de viviendas sociales de 29 pisos en Minneapolis. La torre de 50 años de antigüedad no contaba con rociadores.

Tras estos incendios, los funcionarios del gobierno en ambas ciudades han propuesto una legislación que exija la presencia de rociadores en edificios de gran altura existentes. El Concejal de la Ciudad de Los Ángeles Mike Bonin denominó a la propuesta de su ciudad como “una medida de seguridad pública básica de sentido común”. En Minnesota, la senadora estatal Kari Dziedzic copatrocinó la legislación para su distrito de Minneapolis. “No podemos permitir que nadie más muera”, le dijo a la Radio Pública de Minnesota. “Podemos hacerlo”. – Angelo Verzoni.