Si bien los funcionarios de la policía han sido el blanco de muchas de las protestas que se tornaron violentas, los bomberos y trabajadores de servicios de emergencias médicas también reportaron haber sido atacados o simplemente haber tenido que luchar hasta el agotamiento – especialmente ya que las protestas llegaron inmediatamente después de un activo período de la pandemia por coronavirus.

En Minneapolis, aquí ilustrada, se registró una propagación de saqueos e incendios, agobiando a los socorristas por toda la ciudad. En Cleveland, Charlotte, Rochester, Nueva York, y otras ciudades en Estados Unidos, algunos manifestantes arrojaron piedras, botellas de vidrio, e incluso pirotecnia a los bomberos que respondieron a los incendios y llamados de emergencias médicas originados a partir de las manifestaciones, según la revista Firehouse. En Filadelfia, los bomberos dijeron que estaban sobrecargados con los incendios iniciados por amotinados. "En promedio, registramos siete u ocho de los que llamamos incendios estructurales activos cada 24 horas. En las últimas 24 horas, registramos alrededor de 24, y en las últimas 48 horas hemos registrado probablemente 50 ó 60", le dijo el Inspector de Incendios de Filadelfia, Adam Thiel, a una estación de noticias de la televisión local.

El Presidente y CEO de NFPA Jim Pauley respondió a los disturbios civiles en una declaración publicada el 4 de junio. "Lo que sucedió con George Floyd en Minneapolis es despreciable, y estamos furiosos", dijo Pauley. "El racismo y la desigualdad en cualquiera de sus formas es inaceptable". Pero, continuó, algunos de los violentos y destructivos disturbios originados a partir de la muerte de Floyd fueron "asimismo alarmantes". – A.V.