"Ambos documentos son ejemplos de cómo podemos aprender de incidentes pasados para mejorar nuestros códigos y normas, aumentar la seguridad de nuestros socorristas y construir un entorno más seguro", escribió Brian O’Connor, jefe de servicios técnicos de ingeniería de NFPA, en un blog sobre los dos informes. "Es alentador ver que se ha adoptado un enfoque tan colaborativo en respuesta a este incidente para determinar qué sucedió y qué puede hacerse para evitar este tipo de fallas en equipos en el futuro".

El primero, publicado el 18 de julio, provenía del Servicio Público de Arizona (Arizona Public Service o APS), la empresa de servicios públicos que mantenía el SAE que explotó. El informe de APS se centra en la tecnología de las baterías en cuestión, y concluye que el incidente muy probablemente fue el resultado de la falla interna de una sola celda de batería causada por un defecto en la celda. Cuando se acumuló calor en una celda defectuosa, se propagó hacia otras—un proceso conocido como fuga térmica—y el sistema de supresión de incendios instalado en el SAE no pudo detener ese proceso, se expresaba en el informe. Cuando se produjo esta fuga térmica, los gases inflamables se acumularon en el interior de la estructura que albergaba las baterías y, finalmente, desencadenaron la explosión.

El segundo informe, publicado por UL el 23 de julio, se centra en los aspectos de la respuesta a emergencias del incidente. El informe de UL "es efectivamente un gran trabajo, ya que aborda algunos de los factores que llevaron a… lesiones en los bombero", dijo O’Connor. Señala las deficiencias en la preparación de los bomberos para la respuesta al incidente, que incluyó una capacitación en materiales peligrosos que no cubría los peligros de los SAE, y su capacidad para monitorear las condiciones del contenedor de los SAE desde una distancia segura.

La norma de NFPA relacionada con los ESS—NFPA 855, Norma para la Instalación de Sistemas de Almacenamiento de Energía Estacionarios—se publicó por primera vez cinco meses después del incidente ocurrido en Arizona, y el informe de APS incluye recomendaciones para fortalecer ese documento. Por ejemplo, la norma no incluye requisitos para prevenir fugas térmicas en el nivel de la celda de la batería, aunque sí se menciona en una sección de un anexo. Eso debería cambiar en el futuro, según sostienen los autores del informe.

O’Connor aspira a que inquietudes como esta sean consideradas como parte del proceso de redacción de normas. "Los códigos y normas de NFPA son documentos dinámicos que buscan constantemente maneras de mejorar y mantenerse al corriente de la nueva tecnología", dijo. "Las mejoras recomendadas siempre son bienvenidas en forma de aportaciones o comentarios del público". La próxima edición de la norma está programada para su publicación en 2023. Para obtener más información sobre el cronograma y proceso de actualización de la norma, visite nfpa.org/855next.